¡Muy buenas noches a todos! Tras unas MUUUUUY largas vacaciones, he vuelto.
Sí, he vuelto, y no, no voy a volver a irme tanto tiempo, echaba de menos escribir.
Sé que prometí subir un especial de navidad pero a estas alturas... creo que no sería conveniente. Me disculpo y prometo cumplir de ahora en adelante todo lo que proponga subir!
Tras esta larga pausa, volvemos con la historia que anteriormente estaba activa: Cruce de caminos. No voy a dar detalles, pues se esta alargando mas de lo que esperaba. Lo que sí puedo decir es, por si algunos lectores no se habían percatado antes, es que la historia transcurre durante dos años de curso; Bachillerato (Aquí en España es así, no sé como será en otros países) de todas maneras no se acaba de concretar así que lo dejo a la imaginación de cada uno de ustedes.
Sin mas dilación, les presento el nuevo capítulo, y esta vez sí, nos vemos el próximo DOMINGO!!
Disfruten de la semana :)
¡Sígueme, comenta, comparte y disfruta!
CIAO :D
Cruce de caminos: Capítulo 8
Verano. El calor asfixiante sofocaba a los pobres transeúntes
que deambulaban exhaustos por las calles de la ciudad.
Naira corría pese al calor, pues llegaba tarde a su primer
día de clase como alumna de segundo curso. Tenía muchas ganas de volver a ver a
sus amigos pero, lo que más deseaba, era encontrarse de nuevo con Aiden.
-¡Mira quien se ha dignado a aparecer!
El rizado cabello del muchacho había crecido
considerablemente y sus centellantes ojos azules acompañaban a la amplia
sonrisa que se había dibujado en su rostro.
-¡Kylen! – Naira corrió hacia él y le abrazó - ¿Cómo estás?
¿Qué tal por Italia?
-Bene – Contestó - Siempre
es agradable poder ver a la familia – El
chico agarró el rostro de la joven y la aproximó hacia él – Pero te he echado
muchísimo de menos principessa…
-¡Kylen! – Gritó una voz a sus espaldas – ¿No puedes dejarla
tranquila ni el primer día?
El corazón de Naira dio un vuelco. La muchacha apartó a Kylen
y se giró. Allí, apoyado en la puerta de entrada al aula, estaba Aiden Lower.
Parecía haber cambiado; había crecido, le sacaba a Naira varios centímetros, su
piel había adquirido un atractivo bronceado y su moreno cabello lucía un nuevo
corte que le hacía parecer mucho más maduro. Miraba a Naira con aquellos
deslumbrantes ojos y su pícara sonrisa.
Naira se ruborizó. No sabía cómo reaccionar ante aquella
visión. No veía a Aiden desde la fiesta de graduación… A la mañana siguiente,
el muchacho había desaparecido sin dejar rastro alguno. No fue hasta tres
semanas más tarde que recibió un mensaje en el que explicaba que se había
marchado al extranjero y no volvería hasta el inicio de clases. Y ahora que
había vuelto, todo volvía a ser normal.
Pero, había algo que no lograba encajar; ¿Y aquel beso? ¿Y su
declaración? Él no había hablado de ello y no iba a ser Naira la que iniciara
la conversación.
-¡Aiden! – La muchacha fue hacia el con ademán de abrazarle,
pero se contuvo - ¡Cuánto tiempo sin saber nada de ti! ¿Qué tal ha ido por el
extranjero?
-Un fastidio -
Contestó el chico – Oye, ¿A mí no vas a abrazarme?
-¡¿Cómo?!
-Te has tirado a los brazos de Kylen sin dudarlo ni un
momento, ¿Y yo?
-Eso es porque yo soy especial, no seas tan celoso – Kylen se
había acercado a ellos disimuladamente - ¿Cómo estas amici?
-Genial ahora que he vuelto, tenía muchas ganas de regresar –
Explicó mientras los tres se situaban en sus respectivos pupitres – De un día
para otro mis padres decidieron viajar al extranjero y yo, por supuesto, de
portaequipajes.
-Eso era porque temían que quemases la casa si te quedabas
solo – Bromeó Kylen.
-Te podrás quejar – Dijo Naira – Yo jamás he salido de aquí y
me encantaría conocer otros lugares…
-Tranquila – Rió Aiden – Algún día te llevaré muy lejos de
aquí.
La muchacha enrojeció hasta las orejas. El recuerdo de sus
labios aún era demasiado reciente.
-¡Por favor guarden silencio! La clase va a comenzar.
[…]
-Qué mala suerte el estar en distintas clases – Decía Ana –
Del aburrimiento me he quedado dormida… Suerte que solo ha sido la
presentación.
-Y que lo digas – Resolló Aiden – No llego a entender porque
cada año tienen que hacer lo mismo; que si normas, que si material… con una vez
es suficiente.
Naira caminaba de regreso a casa junto a sus tres amigos. Ana
se había integrado perfectamente en el grupo y simpatizaba muy bien con los
chicos.
-Tengo una idea – Dijo de pronto Kylen - ¿No creéis que es
muy triste volver a casa tan presto?
Aprovechemos la tarde, ¡vayamos a merendar!
-¡Apoyo tu idea! – Dijo Ana con entusiasmo.
-Yo también.
-Conozco un lugar donde hacen bocadillos riquísimos – Explicó
Kylen – No está muy lejos de aquí.
-Perfecto – Aiden se acomodó en un banco cercano y estiró las
piernas – Yo os espero aquí, traedme uno de chorizo.
-¡Non c'è modo! –
Kylen agarró el brazo de su amigo y tiró de él con fuerza – Tu vienes conmigo.
-¡Yo lo quiero de longaniza!
-Uno de queso, por favor.
-Perfetti, ragazze. Volvemos
enseguida.
-¡Gracias Kylen! Eres un sol.
-Esta me la pagas Fabriozzi… - Decía Aiden mientras
forcejeaba para poder soltarse de su amigo.
Las chicas quedaron en silencio observando a ambos muchachos,
que se alejaban rápidamente. Los reniegos y blasfemias de Aiden fueron
desapareciendo hasta que no pudieron oír nada.
-Creo que Kylen lo ha matado – Rió Ana.
Las chicas se sentaron en un banco cercano, el mismo que
momentos antes Aiden había hecho suyo.
-Es una pena – Comenzó Naira – Que éste sea nuestro último
año juntos porque…
-¡NAIRA! – Ana se giró repentinamente hacia su amiga y la
agarró por los hombros - ¿No hay nada que tengas que contarme?
-¿Eh?
-¿Nada que haya pasado entre Aiden y tú?
-¡¿EH?! – Repitió Naira horrorizada.
-Lo sabía… - Ana soltó a la escandalizada muchacha – Has
estado actuando de manera muy extraña durante todo el verano y hoy, al ver cómo
te comportas con Aiden, se han confirmado mis sospechas.
-… ¿Tanto se nota?
-No, pero me lo imaginaba – Sonrió pícaramente – A ver,
cuéntame.
Naira quedó unos instantes en silencio. Finalmente suspiró,
derrotada.
-El último día del curso anterior, en la fiesta de
graduación, tras despedirnos en el cruce, Aiden y yo nos… nos besamos – Ana
ahogó un grito de emoción – y también… me dijo que… que… que me quería…
-¡¿ENSERIO?!
-¡Shhht! No grites tanto, por favor.
-Pero es que esto… esto no puede ser verdad – La chica estaba
tan emocionada que daba pequeños saltitos en el asiento – Entonces ¿estáis
saliendo?
-No… Al día siguiente se marchó sin avisar y no supe de él
hasta tres semanas más tarde. Hablábamos de vez en cuando pero no volvió a
salir el tema. Él actúa tan normal que no sé qué pensar…
-Pregúntale.
-¿Eh?
-He dicho que le preguntes – Ana se levantó de un salto y
saludó a los chicos, que se dirigían hacia ellas – no sacarás nada en claro si
sigues dándole vueltas así. Pregúntale, perder no pierdes nada.
-Si fuera tan sencillo…
No la escuchaba. Ana corría hacia los muchachos con emoción,
dejando sola a la perpleja Naira.
-¡¿DÓNDE ESTA EL DE LONGANIZA?!



