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domingo, 22 de febrero de 2015

Cruce de caminos: Capítulo 11

¡Muy buenas noches mis blogueros/as! Bienvenidos un domingo más al Blog de Cephei.
Sé que la semana anterior fallé... Ya no creo que sorprenda a nadie, pero os aseguro que la espera ha valido la pena.
ésta semana traigo un capítulo con mucho... jugo, por decirlo de alguna manera. 
Es un capítulo del cual me gustaría aclarar varios puntos, pero como me gusta la intriga y si hablo ahora sé que aclararé varias cosas que deberían ser aclaradas después de leer el capítulo de hoy, esperare a la semana que viene para comentarlo un poco en profundidad.
Espero que disfrutéis mucho leyéndolo, tanto como yo he disfrutado escribiéndolo. Sé que lo he dicho muchas veces y que no se acaba nunca pero ya estamos llegando al final de esta "Historia corta".
¡Leedlo con mucha atención y cualquier pregunta podéis comentar que estaré encantada de aclarar las dudas que surjan!
Gracias por estar conmigo cada domingo!
Os espero la próxima semana!!

CIAO

Cruce de caminos: Capítulo 11

-Perdona – Irene habló de nuevo - ¿Qué se está debatiendo?
El profesor había reanudado el debate anterior a la entrada de Irene. Aún no se había determinado el lugar al que viajarían en fin de curso y las disputas entre los alumnos que deseaban ir a Paris y los que deseaban volver a Italia, se intensificaban.
-Ah… Pues estamos decidiendo el destino del viaje de fin de curso.
Irene observó los nombres escritos en la pizarra. Parecía debatirse entre uno u otro.
-¿Cuál prefieres tú?
-¿Cómo?
-Que cual prefieres tu – La muchacha sonreía dejando ver una perfecta dentadura - ¿Italia o París?
-Ah… Bueno, pues… - Naira no sabía muy bien que decir ante aquella extraña pregunta – En mi caso preferiría París porque mi amigo…
- ¡Profesor! – Irene levantó una mano y la agitó en el aire para llamar la atención del hombre - ¿Mi voto también puede ser válido?
-Eh… - El profesor parecía tan desconcertado como el resto de sus alumnos, que miraban a Irene con curiosidad y admiración – Su… supongo que sí.
-Bien, entonces un voto más a París.
Naira miró sorprendida a la muchacha, que bajaba el brazo, satisfecha. ¿Lo había hecho por lo que ella le había dicho?
-Solucionado – La joven le guiñó un ojo.
-¡Gracias! – Naira sonrió – Pero ¿No te importa?
-Lo cierto es que no – Contestó Irene restándole importancia – He viajado a ambos lugares así que me es indiferente.
Naira observó maravillada a la muchacha. No sólo era hermosa, sino que también amable.
Las dos jóvenes entablaron conversación rápidamente. El padre de Irene era propietario de una de las empresas de márquetin más grandes a nivel internacional y ella, cansada de viajar de un lugar a otro, había decidido ir a vivir con su madre a aquella pequeña ciudad.
Naira escuchaba con atención las palabras de su nueva amiga. Algo en aquella muchacha le hacía desconfiar… Quizás sus frías palabras… o tal vez aquella inexpresiva mirada…
[…]
-No quiero que vuelvas a hablar con ella ¿Entendido?
Era la hora del recreo. Aiden se había llevado a Naira a un lugar apartado de la escuela, y ahora la acorralaba contra una pared. Su mirada, normalmente cálida y amable, era fría, en sus ojos tan solo podía distinguirse el odio y… ¿Miedo?
-Pero Aiden…
-¡Nada de Aiden! – El muchacho alzó la voz - ¡No te acerques a ella y punto!
La muchacha tembló ligeramente, algo impresionada por aquella actitud. Aiden la observó unos instantes y entonces se tranquilizó. Su semblante, hosco y serio, se transformó en arrepentimiento y tristeza.
-Perdóname… - Dijo – Naira yo… No quería gritarte. Lo siento.
-¿Ocurre algo? – Se apresuró a preguntar la joven – Nunca antes te había visto así…
Aiden pestañeó confuso. Suspiró y apoyó su frente con la de Naira.
-No quiero perderte… - Susurró con los ojos cerrados.
-No vas a perderme – Le tranquilizó la chica esbozando una tímida sonrisa – Aiden, ¿Qué tiene que ver Irene con esto? ¿La conoces de algo? ¿Te ha hecho algo para que tu…?
-No – Dijo el joven – Es solo que… su mirada me pone nervioso.
Naira comprendía perfectamente a lo que se refería. Aquellos inexpresivos ojos…
Antes de poder reaccionar, Aiden se acercaba a ella. El muchacho acarició su mejilla con dulzura, acercó su rostro al de Naira y la besó.
-Volvamos.
Naira, algo desorientada a la vez que avergonzada, siguió al joven hasta clase, sin dejar de preguntarse por qué motivo Aiden había intentado desviar su atención para no seguir hablando sobre aquello.
¿Quién era Irene Callender? ¿Y qué relación tenía con Aiden?
Al llegar al aula, Kylen se acercó sigilosamente hacia Naira y la arrastró hasta un rincón en donde nadie podía oírles.
Sin dar ningún tipo de explicación, extrajo de su bolsillo un arrugado papel.
-Sobretodo – Susurró al oído de la joven – no se lo digas a Aiden.
Y dicho esto, se marchó.
Naira, sorprendida, leyó la nota. Decía simplemente así:
“Mañana después de clases.
Te espero en el cruce”
[…]
-¡Lo siento! – Decía Naira – Iré a buscarlo, tú vuelve a casa con Kylen.
-Podemos esperarte, tampoco vas a tardar tanto en encontrar una libreta.
-¡Non! – Kylen sonrió - Perdonami principessa, pero hoy debo volver temprano a casa.
-Pues vete tú solo – Dijo Aiden enfadado – Ella es mi novia, no tengo porque hacerte caso a ti. En todo caso debo…
-“Cariño” – Naira enfatizó de tal manera aquella palabra, que hasta Kylen dejó escapar una risita – De verdad que no pasa nada. Esperare a Ana y volveré con ella ¿Sí?
El muchacho se quedó sin argumentos. Algo sorprendido a la vez que complacido, se dejó arrastrar por Kylen, que reía sin disimulo.
-Vámonos “Cariño” – Decía.
Naira observó divertida como ambos muchachos desaparecían por la puerta.
La joven suspiró. Se sentía muy mal al haber mentido a Aiden, pero era la única manera de convencerle para que se marchara sin ella.
“Sobretodo - Había dicho Kylen - No se lo digas a Aiden”
¿Por qué? ¿Por qué tanto misterio? La carta no era de Kylen, pues él mismo lo había confirmado y aquella no era su letra. Pero entonces, ¿De quién era?
Con más preguntas que respuestas, Naira recogió sus cosas y, asegurándose de que los chicos se habían marchado, recogió sus cosas y se dirigió al lugar acordado.
Ya en el cruce, la muchacha esperó apoyada en uno de los muros, con una sensación de nerviosismo en el estómago que no le dejaba pensar con claridad.
-… ¿Naira?
La chica se giró. Había reconocido sin problemas aquella voz. Allí estaba Elena.
-¡Tú! – Dijo sorprendida - ¿Pero qué…? ¿Cómo?
-No tenemos mucho tiempo – Dijo Elena, acercándose a ella – Alguien puede venir y oírnos. Le dije a Kylen que me ayudase a contactar contigo pero…
-Espera un momento – La chica le interrumpió, recelosa - ¿Cómo hiciste que Kylen accediera a ayudarte si él sabe perfectamente todo lo que ha ocurrido entre tú y yo?
-Porque le conté todo lo que tenía intención de decirte a ti. Y tanto él como yo creemos que debes saberlo.
Naira le observó con desconfianza a la vez que curiosidad.
-Te escucho.
-Antes debo preguntarte algo: ¿Le has dicho a Aiden que has venido a verme?
-No – Contestó Naira – Kylen me dijo que no le comentase nada.
-Bien – Elena se apoyó en el muro, justo al lado de Naira. Suspiró y comenzó a hablar de manera lenta y monótona – Irene Callender asistió al mismo instituo de secundaria que yo.
Silencio absoluto. Naira esperó a que la muchacha hablase, pero no lo hizo.
-¿Y? – Le apremió.
-En ese mismo instituto, también estaba Aiden, Aiden Lower.
¡Entonces sí que se conocían! ¡Aiden le había mentido! Pero ¿Por qué?
-¿Y qué paso entre ellos? – Preguntó ansiosa la joven – Aiden parecía estar muy enfadado con ella porque…
-Naira – Le cortó Elena - ¿Estas segura de querer saber esto?
-Has sido tú la que me has traído hasta aquí para contármelo.
-Sí, pero si no quieres saber más, lo comprenderé.
-Ya hemos llegado muy lejos. Quiero respuestas y tú puedes dármelas.
-Bien… - Elena cogió aire, cerró los ojos y habló – Irene era la novia de Aiden.

lunes, 16 de febrero de 2015

Publicación informativa

UPS!!


Muy cutre el dibujo, sí, lo se.
¡Publicación informativa de última hora!
Este domingo (Ya pasado) no habrá nuevo capítulo.
:(
La autora lucha arduamente para seguir viviendo (mentira, simplemente estoy enferma)
Eso sí, intentare hacer una doble publicación o como mínimo un capítulo muy largo, para el domingo siguiente!!
Gracias por la GRAN paciencia.
Sígueme, comenta, comparte y disfruta.
BYE

domingo, 8 de febrero de 2015

Cruce de caminos: Capítulo 10

¡Buenas noches a todos/as! Bienvenidos un domingo más al Blog de Cephei. Como siempre, ¡puntual!
(Mentira...)
Espero que su semana haya sido igual de buena que la mía. 
Hoy no hay mucho que comentar, sé que siempre digo que llegamos al final de nuestra historia y luego resulta que nunca se acaba pero es que los capítulos se me hacen larguísimos y debo de dividirlos.
Hoy os traigo un capítulo, quizás un poco mas corto pero MUY importante. No juzguéis de primera mano porque parece que el capítulo no deja de ser relleno pero en realidad no lo es.
Bueno, nada más que decir, agradezco mucho sus comentarios y también agradezco mucho a las personas que leen mis historias, aunque de momento sean poquitas. 
Pasen una buena semana y les espero el próximo DOMINGO en el Blog de Cephei!! No me fallen!
Sígueme, comparte, comenta y disfruta!
¡BYE!


Cruce de caminos: Capítulo 10

Los días transcurrían en paz. El verano concluyó con pasmosa rapidez, dejando paso a los cálidos colores otoñales que inundaban las calles de la ciudad. Los últimos rayos de sol acariciaban dulcemente a los habitantes, que gozaban de las últimas mañanas soleadas del año.
Los alumnos de segundo curso, en cambio, permanecían encerrados en clase. Muchos de ellos suspiraban, deseosos de sentir el calor del sol y de correr libremente por las calles de la ciudad, exentos de toda responsabilidad.
Pero desgraciadamente, la realidad era totalmente distinta. Muchos estudiantes de segundo curso preparaban sus exámenes para poder acceder a la universidad, y muchos otros simplemente se esforzaban en poder finalizar el curso.
-Muy bien – Decía el profesor – Dejen un momento de escribir, por favor, tengo algo importante que anunciarles. – El hombre tosió varias veces hasta que toda la clase estuvo en silencio – Como muy bien saben, la escuela organiza un viaje de fin de curso totalmente lúdico para nuestros alumnos y alumnas. Este año se ha decidido que, nuestros propios estudiantes elijan la destinación del viaje; El lugar más votado será el destino al que…
-Psssst – Chistó Naira – ¡Aiden! Debemos evitar que este año salga elegido Italia, porque si no, Kylen no querrá ir.
-Tranquila – Susurró el chico mientras observaba divertido como el profesor escribía apresuradamente un sinfín de lugares que los alumnos proponían en voz alta – Ya hicieron ese viaje el año pasado, no creo que nadie sea tan tonto como para sugerirlo ni siquiera.
Pero se equivocaba. Por lo visto, muchos estudiantes que viajaron a Italia el curso anterior, deseaban repetir la experiencia.
-Vaya, ha habido un empate – Dijo el profesor Fleening tras hacer un breve recuento de los votos – Italia y París tienen dieciséis votos cada uno y yo…
Unos golpecitos en la puerta extrajeron al hombre de su ensimismamiento.
-¡Director! – Exclamó asombrado - ¿A qué se debe su visita?
El director irrumpió en el aula con parsimonia. No se apresuró a contestar, observó a todos los alumnos que a su vez, lo miraban con recelo.
-Buenos días – Saludó al fin – Señor Fleening, salga al pasillo por favor.
Pálido y tembloroso, el profesor salió del aula mientras observaba con gesto suplicante a sus estudiantes. Al cerrarse la puerta, los murmullos inundaron cada rincón de la clase.
-¿Qué crees que habrá pasado? – Preguntaba Aiden.
-Ni idea, espero que no sea nada malo. Pobre señor Fleening…
-Principessa, Adr…
-¡Es Aid…! Bah, no sé ni para que me esfuerzo.
-Me temo que este año tampoco podremos disfrutar de un viaje juntos.
 -Aún no se ha decidido nada, Kylen – Dijo Naira – Quizás…
La puerta se abrió de par en par y el murmullo cesó de inmediato. Por ella apareció el profesor Fleening, con una gran sonrisa y una expresión de alivio en el rostro. El hombre se situó en su mesa, frente los alumnos, y habló con voz clara y autoritaria.
-Antes de continuar con la clase, debo de darles una noticia; Hoy se incorpora un nuevo alumno a nuestra escuela. Les pido respeto y comprensión y espero que sean amables con ella – El hombre hizo una pausa y se dirigió esta vez, hacia la puerta – Pase por favor.
Silencio absoluto. Tras unos eternos segundos en donde solo se podían oír los pasos provenientes del pasillo que se acercaban lentamente hacia el aula, al fin apareció.
Una hermosa muchacha entró en la clase.
Era alta, esbelta y se movía con gracilidad. Sus largos y rizados cabellos le llegaban hasta la cintura y sus grandes ojos miraban fijamente al profesor, sin mostrar expresión alguna. Era la muchacha más hermosa que Naira había visto jamás. Pero algo en aquella fría mirada la hacía estremecer…
-No puede ser.
Naira miró a Aiden. Éste observaba horrorizado a la muchacha, con expresión de puro pánico. ¿Qué estaba ocurriendo?
-Bien – Dijo el profesor – Si es tan amable…
-Buenos días – La joven habló dirigiéndose a la clase. Su voz tenía un deje de monotonía, de aburrimiento – Soy Irene Callender. Tengo diecinueve años y…
-¡Aiden! – Naira susurró lo más fuerte que pudo pero el chico no la escuchó - ¡Aiden! – Nada. Parecía estar en estado de shock. La muchacha, desesperada, rompió un trozo de papel de su libreta, lo arrugó convirtiéndolo en una bolita y apuntó hacia la cabeza del muchacho.
¡Bingo! Justo en el blanco.
Confuso, Aiden se rascó el lugar donde le había dado la bolita de papel, la recogió del suelo, miró a su alrededor y la abrió.
-¡Psss! – Llamó Naira - ¡No hay nada!
-¿Entonces para que me la tiras? – Susurró el muchacho.
-Porque te he llamado mil veces y no me oías – Naira miró de reojo al profesor, que escuchaba atentamente la presentación de la nueva alumna - ¿Te pasa algo? ¿Conoces a la chica?
-No, no me pasa nada, y no, no conozco a la chica – Aiden le restó importancia con un gesto despreocupado.
Naira suspiró y volvió a centrar su atención en Irene, la chica nueva. De repente, sobre su pupitre aterrizó su arrugada bolita de papel. Miró con reproche a Aiden, que reía disimuladamente.
La nota decía así:
            “Esperaba una carta de amor”

Avergonzada a la vez que divertida, contestó rápidamente. Segundos más tarde, la nota volvió a su poder.

      “Esperaba una carta de amor”
            “Más te gustaría”
          “Tu hazte la dura, pero bien que te gusta que te dé las buenas noches.”

-¡Lower! ¡Thonder! ¡¿Que se supone que están haciendo?!
-Oír su hermosa voz, profesor – Respondió Aiden.
Toda la clase estalló en carcajadas. El señor Fleening, rojo de rabia, indicó a la nueva alumna que se sentara en el único pupitre libre, junto a Naira.
-Hola – Saludó la joven – Soy Irene.
-Ah… Hola. Soy Naira.

Bajo la atenta mirada de Aiden, Naira no se pudo imaginar lo que aquella inofensiva conversación originaria en su vida.

domingo, 1 de febrero de 2015

Cruce de caminos: Capítulo 9

¡Muy buenas noches blogueros y blogueras! Bienvenidos un DOMINGO (Ahora sí...) más al Blog de Cephei.
Por primera vez en mucho tiempo, soy puntual. Quiero volver a mantener una rutina como hacia antes, así si algún día me resbalo con las publicaciones no me linchareis... Jejeje
Bueno nada que comentar sobre éste capítulo. Ya se está acabando la historia, ¡que ganas de ver el final de todo este embrollo!
Comenten para opinar y dar ideas sobre nuevas historias de las que puedo escribir!! Sus ideas son bienvenidas.
¡Les espero el próximo DOMINGO! ¡¡No me fallen!!
¡¡Sígueme, comparte, comenta y disfruta!!


SAYONARA :D


Cruce de caminos: Capítulo 9

-¡¡Paliducha!!
-¡¿Qué?!
Naira se había quedado dormida sobre el  libro de matemáticas. El airecillo que accedía desde la ventana la había atontado hasta finalmente, dormirla.
Sorprendida y algo desorientada, se frotó los ojos y miró a su compañero, que a su vez, la observaba con reproche.
--Ai… Aiden – Dijo bostezando.
-Nada de Aiden – Le reprendió el muchacho – ¿Cómo puedes dormirte en medio de una clase? ¡¿A quién suplicaré para que me preste los apuntes?!
-Déjame en paz, no estoy para bromas.
El chico la miró extrañado. Naira parecía estar de mal humor últimamente, algo rondaba por su cabeza y se despistaba fácilmente. Algo poco común en ella.
De repente, el joven agarró la silla más cercana y se situó justo en frente de la muchacha.
-Naira – Oírle pronunciar su nombre de aquella manera le ponía nerviosa - ¿Ocurre algo? Te noto distante… ¿Estas enfadada por…?
-¡Me marcho! – La chica se levantó de un salto, introdujo sus cosas desordenadamente en la mochila y se la colgó en la espalda – Por favor, dile al profesor que no me encuentro bien.
Y sin esperar respuesta, salió corriendo del aula a trompicones, bajo la atenta mirada de sus compañeros y del confuso Aiden.
[…]
¡DING! ¡DONG!
-¡Voy!
Naira observó su reflejo en el espejo del vestíbulo e intento enderezar su desordenada ropa, esperanzada.
-¡Ciao principessa!
-Ah Kylen, eres tú. Pasa.
-¿Quién creías que era? – Preguntó el chico con picardía.
-Mi madre – Respondió ella tajante – Ha salido y no lleva llaves.
-Oh… - El muchacho cerró la puerta tras de sí, algo decepcionado - ¿Cómo te encuentras?
-Mejor, solo estaba algo cansada.
-Me alegro – Kylen se acomodó en el sofá e invitó a la chica a sentarse a su lado – No puedo creer que viváis en el mismo edificio…
-¿Quién?
-Aiden y tú – El chico se acercó más a ella, pasó el brazo por encima de sus hombros y acercó sus labios al oído de la muchacha, susurrándole – Sé lo que pasó…
-¿Lo sabes? – Preguntó Naira sin mucho interés - ¿Quién te lo ha dicho? ¿Aiden? ¿Ana?
-Nadie – Rió él – Pero acabas de confesármelo – La joven enrojeció hasta las orejas - ¿Me lo cuentas?
Naira sonrió tímidamente y suspiró. Kylen escuchaba en silencio y detenidamente todo lo que le explicaba, sin reírse ni burlarse. Desde que se conocieron, Kylen le había inspirado seguridad y sabía que, fuese lo que fuese, siempre podía confiar en él.
-Ya comprendo… - Dijo pensativo tras oír todo lo que Naira le había explicado – Y ¿No le has preguntado?
-¿Eh?
-Que si no le has preguntado –Repitió - ¿No crees que es más semplice así?
-Y dale – Suspiró la chica – No sé cómo podéis verlo todo tan fácil… Kylen ¿Qué crees que podría ocurrir si le pregunto a Aiden directamente lo que siente por mí?
-Eh… ¿Qué comenzáis a salir?
-¡No Kylen! ¡Que podría perderle! – Naira se levantó y comenzó a caminar en círculos - ¿Y si todo fue una broma? Él no suele ir enserio con estas cosas. La primera vez que hablé con él dijo que le gustaba sin pensárselo ni un segundo.
-Quizás le gustabas de verdad – Kylen también se levantó y fue hacia su amiga – Naira, ¿Qué es lo que sientes tu por Aiden?
-¿Eh? Pu… pues yo…
-¡NAIRA! –Una voz llamó desde el exterior - ¡ABRE!
-Ya voy yo – Dijo Kylen con entusiasmo – así conozco a mi suocera.
-Anda cállate – Rió la chica.
Desde el salón, Naira pudo oír la voz sorprendida de su madre, las educadas presentaciones de su amigo y, para su sorpresa, una voz que le resultaba demasiado familiar…
-¡Aiden!
La joven había corrido hasta la entrada. Allí, intercambiando palabras cordiales, estaban su madre, Kylen y Aiden.
-Hola cariño – Saludó la mujer – Perdona por tardar tanto, me he encontrado a la señora Fareigthen en la tienda y se me ha ido el santo al cielo… Pero ¡mira a quien me he encontrado! – Señaló con orgullo al avergonzado Aiden – Dice que viene a verte.
-Ho…hola – Saludó tímidamente el chico.
-¿Os quedáis a cenar verdad?
-¡Oh mia signora! Nada me complacería más que saborear sus deliciosos platos. Mas, desgraciadamente, otros compromisos me aguardan – Kylen sonrió pícaramente e hizo una leve reverencia – En cambio, mi buen amigo Aiden cenará con ustedes gustosamente.
-¡¿Eh?! – Exclamó el muchacho horrorizado.
-¡Oh! Es una pena, Kylen. Ven a vernos otro día.
-Con piacere, mia signora – El joven besó la mano de la azorada mujer y abrió la puerta, dispuesto a marcharse – Ciao principessa, Adri…
-¡ES AIDEN!
Y tras guiñarle un ojo a Naira, se marchó.
-Querido – Dijo la mujer algo desorientada – Pasa, enseguida estará lista la cena. ¿Te gusta el pollo?
-Sí, muchas gracias.
Aiden caminó tímidamente hasta el salón y se sentó en el sofá, sin saber muy bien cómo debía actuar.
-Hija – Susurró la mujer al oído de la chica – Que amigos más guapos tienes…
[…]
-Ésta es mi habitación – Naira cerró la puerta tras de sí, se sentó en su cama e indicó a Aiden que hiciese lo mismo.
-¿Cómo te encuentras?
-Bien – respondió la muchacha fríamente - ¿Qué haces aquí?
-¿Qué hacía Kylen aquí?
-Ha venido a verme.
-Yo también he venido a verte.
-Mira Aiden, estoy harta. Dímelo claramente: ¿Qué es lo que quieres?
-Aclarar esto de una vez por todas.
El chico se acercó a ella hasta quedar a la altura de su rostro. Lo suficientemente cerca como para sentir su aliento. Todo aquello parecía un sueño. La última vez que había estado tan cerca de él fue aquella noche de fin de curso…
Y sin previo aviso, la besó.
La cabeza de Naira comenzó a dar vueltas. Su estómago se contrajo y sintió como sus piernas temblaban incontrolablemente. Volvía a tener la misma sensación que meses atrás, aquel sentimiento de desconcierto, nerviosismo y emoción incontrolable que tanto había anhelado volver a sentir. Sus labios, su aliento…
-¡PARA!
La muchacha apartó de un empujón al chico, que la miró con estupefacción. Lo había decidido; no se dejaría embaucar por segunda vez.
-¡¿Qué te pasa?!
-¡¿Cómo que qué me pasa?! – La joven no daba crédito – Mira Aiden, tienes a centenares de crías locas por ti ahí fuera. Todas ellas estarían encantadas de morrearse contigo así que no quieras enga…
-¿Cómo? – El muchacho parecía confuso – No quiero morrearme con ninguna cría. Yo solo beso a mi novia.
Silencio.
-… ¿A… a tu novia?
-Sí.
-¿Y quién es tu novia?
-Tú.
-¿Yo?
-Sí.
-¿Desde cuándo?
-Desde la noche de final de curso.
-Ah…
Naira se había quedado estupefacta. Nada tenía sentido ya.
-¿No lo sabías?
-No.
-Te dije lo que sentía por ti.
-Me ignoraste durante tres meses.
-Me fui de vacaciones.
-No hemos vuelto a hablar de ello, ni siquiera te has comportado como si fuésemos una… una pareja. Si me tratas igual…
-Ya, bueno… - El chico parecía avergonzado – No sabía cómo encararte después de aquello. Lo siento.
Naira dio un gran suspiró y se dejó caer en la cama.
-Bueno – Dijo – Es un alivio saber por fin la verdad.
-¿Estabas mal por eso?
-Sí, no podía dejar de darle vueltas.
Ambos chicos quedaron en silencio. De repente, Aiden saltó sobre Naira, agarró sus muñecas y se situó sobre ella, inmovilizándola con las piernas.
-¡¿QUE HACES?!
-Shhhht – Chistó el muchacho – Hagamos las cosas bien por una vez.
Aiden acercó su rostro al de Naira de manera que sus labios se rozaban al hablar.
-Naira Thonder, te quiero. Sé mi novia.
-Aiden… Yo…
-¡A CENAR!

domingo, 25 de enero de 2015

Cruce de caminos: Capítulo 8

¡Muy buenas noches a todos! Tras unas MUUUUUY largas vacaciones, he vuelto.
Sí, he vuelto, y no, no voy a volver a irme tanto tiempo, echaba de menos escribir.
Sé que prometí subir un especial de navidad pero a estas alturas... creo que no sería conveniente. Me disculpo y prometo cumplir de ahora en adelante todo lo que proponga subir!
Tras esta larga pausa, volvemos con la historia que anteriormente estaba activa: Cruce de caminos. No voy a dar detalles, pues se esta alargando mas de lo que esperaba. Lo que sí puedo decir es, por si algunos lectores no se habían percatado antes, es que la historia transcurre durante dos años de curso; Bachillerato (Aquí en España es así, no sé como será en otros países) de todas maneras no se acaba de concretar así que lo dejo a la imaginación de cada uno de ustedes.
Sin mas dilación, les presento el nuevo capítulo, y esta vez sí, nos vemos el próximo DOMINGO!!
Disfruten de la semana :)
¡Sígueme, comenta, comparte y disfruta!
CIAO :D

Cruce de caminos: Capítulo 8

Verano. El calor asfixiante sofocaba a los pobres transeúntes que deambulaban exhaustos por las calles de la ciudad.
Naira corría pese al calor, pues llegaba tarde a su primer día de clase como alumna de segundo curso. Tenía muchas ganas de volver a ver a sus amigos pero, lo que más deseaba, era encontrarse de nuevo con Aiden.
-¡Mira quien se ha dignado a aparecer!
El rizado cabello del muchacho había crecido considerablemente y sus centellantes ojos azules acompañaban a la amplia sonrisa que se había dibujado en su rostro.
-¡Kylen! – Naira corrió hacia él y le abrazó - ¿Cómo estás? ¿Qué tal por Italia?
-Bene – Contestó - Siempre es agradable poder ver a la familia – El chico agarró el rostro de la joven y la aproximó hacia él – Pero te he echado muchísimo de menos principessa…
-¡Kylen! – Gritó una voz a sus espaldas – ¿No puedes dejarla tranquila ni el primer día?
El corazón de Naira dio un vuelco. La muchacha apartó a Kylen y se giró. Allí, apoyado en la puerta de entrada al aula, estaba Aiden Lower. Parecía haber cambiado; había crecido, le sacaba a Naira varios centímetros, su piel había adquirido un atractivo bronceado y su moreno cabello lucía un nuevo corte que le hacía parecer mucho más maduro. Miraba a Naira con aquellos deslumbrantes ojos y su pícara sonrisa.
Naira se ruborizó. No sabía cómo reaccionar ante aquella visión. No veía a Aiden desde la fiesta de graduación… A la mañana siguiente, el muchacho había desaparecido sin dejar rastro alguno. No fue hasta tres semanas más tarde que recibió un mensaje en el que explicaba que se había marchado al extranjero y no volvería hasta el inicio de clases. Y ahora que había vuelto, todo volvía a ser normal.
Pero, había algo que no lograba encajar; ¿Y aquel beso? ¿Y su declaración? Él no había hablado de ello y no iba a ser Naira la que iniciara la conversación.
-¡Aiden! – La muchacha fue hacia el con ademán de abrazarle, pero se contuvo - ¡Cuánto tiempo sin saber nada de ti! ¿Qué tal ha ido por el extranjero?
 -Un fastidio - Contestó el chico – Oye, ¿A mí no vas a abrazarme?
-¡¿Cómo?!
-Te has tirado a los brazos de Kylen sin dudarlo ni un momento, ¿Y yo?
-Eso es porque yo soy especial, no seas tan celoso – Kylen se había acercado a ellos disimuladamente - ¿Cómo estas amici?
-Genial ahora que he vuelto, tenía muchas ganas de regresar – Explicó mientras los tres se situaban en sus respectivos pupitres – De un día para otro mis padres decidieron viajar al extranjero y yo, por supuesto, de portaequipajes.
-Eso era porque temían que quemases la casa si te quedabas solo – Bromeó Kylen.
-Te podrás quejar – Dijo Naira – Yo jamás he salido de aquí y me encantaría conocer otros lugares…
-Tranquila – Rió Aiden – Algún día te llevaré muy lejos de aquí.
La muchacha enrojeció hasta las orejas. El recuerdo de sus labios aún era demasiado reciente.
-¡Por favor guarden silencio! La clase va a comenzar.
[…]
-Qué mala suerte el estar en distintas clases – Decía Ana – Del aburrimiento me he quedado dormida… Suerte que solo ha sido la presentación.
-Y que lo digas – Resolló Aiden – No llego a entender porque cada año tienen que hacer lo mismo; que si normas, que si material… con una vez es suficiente.
Naira caminaba de regreso a casa junto a sus tres amigos. Ana se había integrado perfectamente en el grupo y simpatizaba muy bien con los chicos.
-Tengo una idea – Dijo de pronto Kylen - ¿No creéis que es muy triste volver a casa tan presto? Aprovechemos la tarde, ¡vayamos a merendar!
-¡Apoyo tu idea! – Dijo Ana con entusiasmo.
-Yo también.
-Conozco un lugar donde hacen bocadillos riquísimos – Explicó Kylen – No está muy lejos de aquí.
-Perfecto – Aiden se acomodó en un banco cercano y estiró las piernas – Yo os espero aquí, traedme uno de chorizo.
Non c'è modo! – Kylen agarró el brazo de su amigo y tiró de él con fuerza – Tu vienes conmigo.
-¡Yo lo quiero de longaniza!
-Uno de queso, por favor.
-Perfetti, ragazze. Volvemos enseguida.
-¡Gracias Kylen! Eres un sol.
-Esta me la pagas Fabriozzi… - Decía Aiden mientras forcejeaba para poder soltarse de su amigo.
Las chicas quedaron en silencio observando a ambos muchachos, que se alejaban rápidamente. Los reniegos y blasfemias de Aiden fueron desapareciendo hasta que no pudieron oír nada.
-Creo que Kylen lo ha matado – Rió Ana.
Las chicas se sentaron en un banco cercano, el mismo que momentos antes Aiden había hecho suyo.
-Es una pena – Comenzó Naira – Que éste sea nuestro último año juntos porque…
-¡NAIRA! – Ana se giró repentinamente hacia su amiga y la agarró por los hombros - ¿No hay nada que tengas que contarme?
-¿Eh?
-¿Nada que haya pasado entre Aiden y tú?
-¡¿EH?! – Repitió Naira horrorizada.
-Lo sabía… - Ana soltó a la escandalizada muchacha – Has estado actuando de manera muy extraña durante todo el verano y hoy, al ver cómo te comportas con Aiden, se han confirmado mis sospechas.
-… ¿Tanto se nota?
-No, pero me lo imaginaba – Sonrió pícaramente – A ver, cuéntame.
Naira quedó unos instantes en silencio. Finalmente suspiró, derrotada.
-El último día del curso anterior, en la fiesta de graduación, tras despedirnos en el cruce, Aiden y yo nos… nos besamos – Ana ahogó un grito de emoción – y también… me dijo que… que… que me quería…
-¡¿ENSERIO?!
-¡Shhht! No grites tanto, por favor.
-Pero es que esto… esto no puede ser verdad – La chica estaba tan emocionada que daba pequeños saltitos en el asiento – Entonces ¿estáis saliendo?
-No… Al día siguiente se marchó sin avisar y no supe de él hasta tres semanas más tarde. Hablábamos de vez en cuando pero no volvió a salir el tema. Él actúa tan normal que no sé qué pensar…
-Pregúntale.
-¿Eh?
-He dicho que le preguntes – Ana se levantó de un salto y saludó a los chicos, que se dirigían hacia ellas – no sacarás nada en claro si sigues dándole vueltas así. Pregúntale, perder no pierdes nada.
-Si fuera tan sencillo…
No la escuchaba. Ana corría hacia los muchachos con emoción, dejando sola a la perpleja Naira.

-¡¿DÓNDE ESTA EL DE LONGANIZA?!

domingo, 21 de diciembre de 2014

Cruce de caminos: Capítulo 7

Muy buenas noches a todos y todas y bienvenidos un DOMINGO mas al Blog de Cephei!
Hoy os traigo un capítulo nuevo en nuestra historia. Podríamos llamarlo "el desenlace" pero ¿Realmente lo es? Deberán esperar a después de fiestas para descubrirlo!!!
Ya queda poco para NAVIDAD!!! Muy muy muy poquito! Y con ello llegarán también unas muy merecidas vacaciones :D 
Durante estos días, como ya mencioné en la publicación anterior, deberán estar atentos al blog por que quizás habrá alguna sorpresita de Navidad para ustedes!!! Después de esto, no se muy bien cuando comenzaré de nuevo con la rutina semanal de siempre pero lo que está claro es que lo publicaré en mi Twitter o Google+ así que siganme para estar al día!!
Dicho todo esto, les dejo con el "último" capítulo de la serie.
Felices fiestas y nos vemos... ¿?
Sígueme, comparte, comenta y disfruta!!!
¡Ciao!

Cruce de caminos: Capítulo 7

-…Mañana es el último día de clase – Decía el profesor – Por lo tanto, el instituto ha decidido celebrar una gran fiesta para despedir a nuestros alumnos de segundo curso. Como muchos de vosotros sabéis, también es el centésimo aniversario del árbol que apadrinó nuestra escuela. Como acto de graduación y celebración, todos los estudiantes deberán hacer lo siguiente - De su carpeta, extrajo una gran pila de papeles de distintos colores – Se les repartirá uno de éstos a cada uno de ustedes, en ellos – Comenzó a escribir en la pizarra las instrucciones que dictaba en voz alta – deberán escribir, primero, aquello que más les ha aportado este curso. Por ejemplo, experiencias, aprendizajes, amistades… Y por último, deberán escribir algo que deseen que ocurra el año siguiente.
-Yo deseo tenerle a usted como profesor – Bromeó Aiden.
Toda la clase rió, inclusive el señor Fleening.
-No se preocupe señor Lower, haré todo lo que esté en mi mano para hacer realidad sus sueños – Todos volvieron a reír – En fin, mañana por la noche, cuando se celebre la fiesta, se colgarán todos los papeles del árbol. ¿Ha quedado claro?
-¡Sí!
-Pues manos a la obra.
Tras repartirse aquellos papeles, todos los alumnos comenzaron con entusiasmo su trabajo. Algunos escribían rápidamente, otros quedaban pensativos sin saber muy bien que hacer. Naira miraba indecisa su papel, el cual había decorado con adornos florales de distintos colores.
-¿Qué vas a poner? – Susurró Kylen desde su asiento.
-No voy a decírtelo.
El muchacho hizo una mueca y volvió con su tarea. Al finalizar el día, todos los alumnos mostraban sus trabajos, ya terminados, a sus amigos.
-Dímelo va.
-Ya te he dicho que no, Kylen – Decía Naira recogiendo sus cosas – Si quiero que mi deseo se cumpla no puedo enseñártelo.
-Por lo menos dime que ha sido para ti lo mejor de este año.
-Conocerte a ti, por supuesto.
Ambos chicos rieron. Aiden, que les observaba desde la distancia, se levantó de su asiento y fue hacia ellos.
-Oye tú, paliducha.
-¡Ah! ¡Aiden! – Sonrió Kylen – Cuéntanos, ¿Qué has escrito en tu tarjeta? ¿Cuál es tu deseo?
-Perderte de vista – Dijo tajante el muchacho.
-Que malo eres…
-Naira, ¿Vienes conmigo?
-¿Eh? –Se extrañó la muchacha – Sí, voy. Como siempre ¿No?
-Sólo era para confirmarlo. Te espero en la salida en cinco minutos. Ven sola.
Sin ni siquiera despedirse, dio media vuelta y se marchó.
-No sé qué le pasa últimamente… - Comentó Naira a su amigo – Pasa de nosotros olímpicamente.
-Seguro que quiere decirte algo, por eso se ha asegurado de que no te fueses antes que él.
-Supongo… -Suspiró – Bueno, recogeré mis cosas e iré rápido. No quiero hacerle esperar, se pondría todavía más insoportable.
-Espera, te acompaño.
Ambos muchachos recogieron sus cosas y salieron de clase juntos, charlando y riendo despreocupadamente.
-Escucha Naira – Dijo de pronto Kylen – mañana es el último día de curso y no quiero irme sin decírtelo.
-¿Decirme que?
El joven se detuvo en seco, agarró a Naira por los hombros y la atrajo hacia él.
-¡¿Kylen?! – Chilló la chica - ¡¿Qué intentas hacer?!
-Besarte – Contestó pícaramente – Te quiero Naira.
La muchacha no podía creer lo que estaba ocurriendo. Kylen, la persona en quien más confiaba y el amigo más cercano que tenía, se estaba declarando. Nada encajaba.
El chico aprovechó aquel instante de confusión para acercarse aún más a ella…
-Kylen, por favor ¡He dicho que no!
Naira le empujó, separándoles.
-Tu y yo… sólo somos amigos – Dijo jadeando – Y sólo eso, ¿está bien? Si esto es una broma, no tiene ninguna gracia…
Kylen miró a la desorientada muchacha durante unos instantes. Después, sonrió y besó su mejilla.
-Non mi arrenderò, principessa – Susurró - ¡Ciao!
Y se marchó rápidamente.
Naira quedó unos minutos en silencio. No comprendía el motivo por el cual Kylen se comportaba así… desde un principio había dicho que la quería, nunca había tenido reparos en expresar sus sentimientos, y por ese mismo motivo, nunca le había tomado en serio…
-Paliducha…
La muchacha se giró. Allí estaba Aiden, con las manos en los bolsillos y apoyado en la pared. Su cabello azabache deslumbraba, junto con sus ojos aceitunados, bajo la luz del sol del crepúsculo.
-¡Aiden! – Dijo horrorizada – Perdona yo…
-No importa – Le cortó éste – Quería disculparme por haberos ignorado estos días…
-Ah, tranquilo no importa. Supongo que estabas agobiado con exámenes y…
-No es motivo por el cual deba dejarte de lado – Aiden agarró la mano de la chica – oye Naira, quería decirte que…
-¡¿TE PUEDES CREER –Gritó la muchacha de pronto – LO IMBÉCIL QUE PUEDE LLEGAR A SER KYLEN?!
-¿Eh?
-¡Sí! – Dijo enfurecida - ¡Ha intentado besarme! Y encima dice que me quiere… Esto ya es el colmo…
-¿Y no podría ser – Susurró Aiden – Que fuese verdad lo que te ha dicho?
-Aiden, por favor ¡Es Kylen! ¡Nuestro Kylen!
El chico sonrió satisfecho.
-Sí, tienes razón.
-Perdona, te he interrumpido… ¿Qué me estabas diciendo?
-Nada – Sonrió - ¿Vamos?
[…]
-¡Naira! – Gritó Ana desde lejos - ¿Ya has colgado tu papel?
-Aún no… - Contestó la chica – No sé dónde ponerlo, todo está lleno.
Era de noche. Todos los alumnos de la escuela estaban reunidos en el patio trasero de la misma, alrededor de una gran hoguera, bailando, comiendo y festejando.
-Vamos, te acompañaré. Seguro que encontramos algún sitio libre.
Ambas muchachas recorrieron el alrededor del árbol centenario en busca de alguna rama libre donde poder colgar la tarjeta de Naira.
-No puedo creer que hayan tantos estudiantes en un colegio tan pequeño – Comentó Ana entretanto miraba con desesperación las ramas del árbol.
-Es porque todas las tarjetas están colgadas en la parte inferior – Razonó su amiga – Si te fijas bien, en la parte superior no hay ningu…
La frase quedó en el aire. Naira había levantado la vista y vio, horrorizada, como Aiden Lower trepaba ágilmente por el pobre árbol centenario. Ignorando los gritos y reproches de sus profesores, el muchacho llegó a la parte más elevada y colgó ahí su tarjeta.
-Este chico no deja de sorprenderme – Rió Ana.
-Un día de estos se matará – Dijo una voz a sus espaldas.
-¡Kylen!
El chico había aparecido repentinamente tras ellas, y miraba divertido a su amigo.
-Siempre queriendo llamar la atención – Suspiró - ¿Cómo estás, principessa?
-Bien. Estaba buscando algún lugar en donde poder colgar esto – Dijo señalando su tarjeta.
El muchacho quedó en silencio unos instantes, pensando. Finalmente, su mirada se iluminó, sonrió, le arrebató el papel de las manos a la chica y salió corriendo sin dar explicaciones.
-¡KYLEN! ¡¿QUÉHACES?!
-¡CONFÍA EN MI!
Y se perdió entre la multitud.
Poco después de aquello, Naira oyó como sus profesores corrían de un lado a otro del patio, desesperados. Las risas y los gritos se intensificaron y pronto supieron porque. Justo al lado de Aiden, apareció otro muchacho: era Kylen. Éste le susurró algo a su compañero y juntos colgaron el papel de Naira en el punto más alto, justo al lado del de Aiden.
-Madre mía… - Dijo horrorizada Ana – Estos chicos están locos.
-Es algo bueno que tienen – Rió la muchacha.
Ambas chicas corrieron hacia la base del árbol. Allí encontraron a los dos jóvenes, Aiden y kylen, siendo regañados por el mismísimo director.
-… ¡Y poniendo en peligro sus vidas! –Gritaba - ¿Ustedes creen que sus actos son acertados? ¡Algo así se merece una suspensión de…!
Al oír aquellas palabras, toda la muchedumbre que le escuchaba, incluyendo algunos profesores, comenzaron a abuchear, gritar y empujar al pobre hombre.
-Bu… bueno hoy es el último día – Rectificó algo avergonzado –Lo pasaré por alto pero, ¡Que no vuelva a ocurrir!
Una ola de aplausos, risas y vítores se extendió entre los alumnos.
-No aprenderéis nunca – Dijo Naira acercándose a ellos.
-¡Paliducha! – Dijo Aiden acariciándole la cabeza afectivamente - ¿Has visto? Hemos colocado tus deseos en la parte más alta del árbol. Quizás así se cumplan.
-Muchas gracias Aiden, pero la próxima vez intenta no morir en el intento.
Los muchachos rieron.
Aquella era la última noche. Después llegarían las vacaciones de verano, y con ello, el calor, el tiempo libre y sobretodo, la soledad. Todos ellos deberían esperar tres meses antes de poder volver a reunirse.
“Que rápido ha pasado todo” Pensó Naira “Parece que fue ayer mismo cuando comenzó el curso y conocí a Aiden… ¡O cuando apareció Kylen! Solo queda un año y todos nosotros…”
-¡Oh! – Gritó de pronto Ana – ¡Me encanta esta canción! ¿Qué os parece si bailamos?
-¿Me concede este baile, bella donna? – Kylen hizo una gran reverencia y extendió su mano hacia Ana, que la aceptó encantada.
-Vaya dos… - Suspiró Aiden.
-Tal para cual – Rió la muchacha – Bueno… ¿Vamos?
Sin esperar respuesta, Naira agarró la mano del muchacho y juntos fueron en donde estaban sus dos amigos.
“Da lo mismo” Pensó la joven “Conservaré todos estos recuerdos en mi memoria. Un año es muy largo, aún nos queda mucho por vivir”.
[…]
-¡Te llamare principessa!
-¡Adiós Naira, Aiden! Pasad un buen verano. ¡Estamos en contacto!
-Adiós chicos. ¡Igualmente!
Los cuatro jóvenes se despedían en el cruce, de camino a casa. Kylen y Ana caminaron juntos por una callejuela distinta a la de sus amigos. Como sus casas estaban cerca, Kylen se había ofrecido para acompañarla.
“Se ha hecho muy tarde” Había dicho “No puedo dejar que le ocurra nada a una bella donna”.
De manera que Aiden y Naira quedaron solos. Ambos muchachos observaron a la pareja hasta que éstos doblaron una esquina y desaparecieron en la oscuridad.
-Bueno… - Comentó Naira – Suerte que vivimos en el mismo lugar, así no tienes que acompañarme a casa. También podremos vernos más durante el verano. Ya sabes, cuando quieras puedes llamar a mi puerta y…
 No pudo finalizar la frase.
Aiden se acercó a ella. La miraba fijamente, como embelesado. Naira sentía el corazón desbocado. Sus piernas temblaban incontrolablemente y sentía un nudo en el estómago. Aiden se había acercado a ella muchísimas veces anteriormente, y jamás había experimentado aquella sensación antes. Entonces ¿Por qué ahora?
El muchacho introdujo su mano en el cabello de la joven, enredando suavemente sus dedos entre los mechones cobrizos de la chica. Naira sentía el frío roce de su piel contra su cuello. Aquél dulce y agradable frescor que le hacía estremecerse. Él seguía acercándose. Su otra mano sujetó su cintura con delicadeza, aproximándola hacia su cuerpo. Estaban tan cerca…
Sus labios, finalmente se tocaron, fundiéndose en un cálido beso.
Al fin comprendió todo. Aquellos ojos aceitunados que le ponían nerviosa. Aquel sobrenombre que le hacía enfadar. Aquel sentimiento inquieto al oír su declaración y aquél vacío al descubrir su mentira…
Ahora entendía por fin sus sentimientos.
-Te quiero, Naira.