¡Muy buenas noches mis blogueros/as! Bienvenidos un domingo más al Blog de Cephei.
Sé que la semana anterior fallé... Ya no creo que sorprenda a nadie, pero os aseguro que la espera ha valido la pena.
ésta semana traigo un capítulo con mucho... jugo, por decirlo de alguna manera.
Es un capítulo del cual me gustaría aclarar varios puntos, pero como me gusta la intriga y si hablo ahora sé que aclararé varias cosas que deberían ser aclaradas después de leer el capítulo de hoy, esperare a la semana que viene para comentarlo un poco en profundidad.
Espero que disfrutéis mucho leyéndolo, tanto como yo he disfrutado escribiéndolo. Sé que lo he dicho muchas veces y que no se acaba nunca pero ya estamos llegando al final de esta "Historia corta".
¡Leedlo con mucha atención y cualquier pregunta podéis comentar que estaré encantada de aclarar las dudas que surjan!
Gracias por estar conmigo cada domingo!
Os espero la próxima semana!!
CIAO
Cruce de caminos: Capítulo 11
-Perdona – Irene habló de nuevo - ¿Qué se está debatiendo?
El profesor había reanudado el debate anterior a la entrada
de Irene. Aún no se había determinado el lugar al que viajarían en fin de curso
y las disputas entre los alumnos que deseaban ir a Paris y los que deseaban
volver a Italia, se intensificaban.
-Ah… Pues estamos decidiendo el destino del viaje de fin de
curso.
Irene observó los nombres escritos en la pizarra. Parecía
debatirse entre uno u otro.
-¿Cuál prefieres tú?
-¿Cómo?
-Que cual prefieres tu – La muchacha sonreía dejando ver una
perfecta dentadura - ¿Italia o París?
-Ah… Bueno, pues… - Naira no sabía muy bien que decir ante
aquella extraña pregunta – En mi caso preferiría París porque mi amigo…
- ¡Profesor! – Irene levantó una mano y la agitó en el aire para
llamar la atención del hombre - ¿Mi voto también puede ser válido?
-Eh… - El profesor parecía tan desconcertado como el resto de
sus alumnos, que miraban a Irene con curiosidad y admiración – Su… supongo que
sí.
-Bien, entonces un voto más a París.
Naira miró sorprendida a la muchacha, que bajaba el brazo,
satisfecha. ¿Lo había hecho por lo que ella le había dicho?
-Solucionado – La joven le guiñó un ojo.
-¡Gracias! – Naira sonrió – Pero ¿No te importa?
-Lo cierto es que no – Contestó Irene restándole importancia –
He viajado a ambos lugares así que me es indiferente.
Naira observó maravillada a la muchacha. No sólo era hermosa,
sino que también amable.
Las dos jóvenes entablaron conversación rápidamente. El padre
de Irene era propietario de una de las empresas de márquetin más grandes a
nivel internacional y ella, cansada de viajar de un lugar a otro, había decidido
ir a vivir con su madre a aquella pequeña ciudad.
Naira escuchaba con atención las palabras de su nueva amiga.
Algo en aquella muchacha le hacía desconfiar… Quizás sus frías palabras… o tal
vez aquella inexpresiva mirada…
[…]
-No quiero que vuelvas a hablar con ella ¿Entendido?
Era la hora del recreo. Aiden se había llevado a Naira a un
lugar apartado de la escuela, y ahora la acorralaba contra una pared. Su
mirada, normalmente cálida y amable, era fría, en sus ojos tan solo podía
distinguirse el odio y… ¿Miedo?
-Pero Aiden…
-¡Nada de Aiden! – El muchacho alzó la voz - ¡No te acerques
a ella y punto!
La muchacha tembló ligeramente, algo impresionada por aquella
actitud. Aiden la observó unos instantes y entonces se tranquilizó. Su
semblante, hosco y serio, se transformó en arrepentimiento y tristeza.
-Perdóname… - Dijo – Naira yo… No quería gritarte. Lo siento.
-¿Ocurre algo? – Se apresuró a preguntar la joven – Nunca antes
te había visto así…
Aiden pestañeó confuso. Suspiró y apoyó su frente con la de
Naira.
-No quiero perderte… - Susurró con los ojos cerrados.
-No vas a perderme – Le tranquilizó la chica esbozando una
tímida sonrisa – Aiden, ¿Qué tiene que ver Irene con esto? ¿La conoces de algo?
¿Te ha hecho algo para que tu…?
-No – Dijo el joven – Es solo que… su mirada me pone
nervioso.
Naira comprendía perfectamente a lo que se refería. Aquellos
inexpresivos ojos…
Antes de poder reaccionar, Aiden se acercaba a ella. El
muchacho acarició su mejilla con dulzura, acercó su rostro al de Naira y la
besó.
-Volvamos.
Naira, algo desorientada a la vez que avergonzada, siguió al
joven hasta clase, sin dejar de preguntarse por qué motivo Aiden había
intentado desviar su atención para no seguir hablando sobre aquello.
¿Quién era Irene Callender? ¿Y qué relación tenía con Aiden?
Al llegar al aula, Kylen se acercó sigilosamente hacia Naira
y la arrastró hasta un rincón en donde nadie podía oírles.
Sin dar ningún tipo de explicación, extrajo de su bolsillo un
arrugado papel.
-Sobretodo – Susurró al oído de la joven – no se lo digas a
Aiden.
Y dicho esto, se marchó.
Naira, sorprendida, leyó la nota. Decía simplemente así:
“Mañana después de
clases.
Te espero en el cruce”
[…]
-¡Lo siento! – Decía Naira – Iré a buscarlo, tú vuelve a casa
con Kylen.
-Podemos esperarte, tampoco vas a tardar tanto en encontrar
una libreta.
-¡Non! – Kylen sonrió
- Perdonami principessa, pero hoy debo
volver temprano a casa.
-Pues vete tú solo – Dijo Aiden enfadado – Ella es mi novia,
no tengo porque hacerte caso a ti. En todo caso debo…
-“Cariño” – Naira enfatizó de tal manera aquella palabra, que
hasta Kylen dejó escapar una risita – De verdad que no pasa nada. Esperare a
Ana y volveré con ella ¿Sí?
El muchacho se quedó sin argumentos. Algo sorprendido a la
vez que complacido, se dejó arrastrar por Kylen, que reía sin disimulo.
-Vámonos “Cariño” – Decía.
Naira observó divertida como ambos muchachos desaparecían por
la puerta.
La joven suspiró. Se sentía muy mal al haber mentido a Aiden,
pero era la única manera de convencerle para que se marchara sin ella.
“Sobretodo - Había dicho Kylen - No se lo digas a Aiden”
¿Por qué? ¿Por qué tanto misterio? La carta no era de Kylen,
pues él mismo lo había confirmado y aquella no era su letra. Pero entonces, ¿De
quién era?
Con más preguntas que respuestas, Naira recogió sus cosas y, asegurándose
de que los chicos se habían marchado, recogió sus cosas y se dirigió al lugar
acordado.
Ya en el cruce, la muchacha esperó apoyada en uno de los
muros, con una sensación de nerviosismo en el estómago que no le dejaba pensar
con claridad.
-… ¿Naira?
La chica se giró. Había reconocido sin problemas aquella voz.
Allí estaba Elena.
-¡Tú! – Dijo sorprendida - ¿Pero qué…? ¿Cómo?
-No tenemos mucho tiempo – Dijo Elena, acercándose a ella – Alguien
puede venir y oírnos. Le dije a Kylen que me ayudase a contactar contigo pero…
-Espera un momento – La chica le interrumpió, recelosa - ¿Cómo
hiciste que Kylen accediera a ayudarte si él sabe perfectamente todo lo que ha
ocurrido entre tú y yo?
-Porque le conté todo lo que tenía intención de decirte a ti.
Y tanto él como yo creemos que debes saberlo.
Naira le observó con desconfianza a la vez que curiosidad.
-Te escucho.
-Antes debo preguntarte algo: ¿Le has dicho a Aiden que has
venido a verme?
-No – Contestó Naira – Kylen me dijo que no le comentase
nada.
-Bien – Elena se apoyó en el muro, justo al lado de Naira. Suspiró
y comenzó a hablar de manera lenta y monótona – Irene Callender asistió al
mismo instituo de secundaria que yo.
Silencio absoluto. Naira esperó a que la muchacha hablase,
pero no lo hizo.
-¿Y? – Le apremió.
-En ese mismo instituto, también estaba Aiden, Aiden Lower.
¡Entonces sí que se conocían! ¡Aiden le había mentido! Pero ¿Por
qué?
-¿Y qué paso entre ellos? – Preguntó ansiosa la joven – Aiden
parecía estar muy enfadado con ella porque…
-Naira – Le cortó Elena - ¿Estas segura de querer saber esto?
-Has sido tú la que me has traído hasta aquí para contármelo.
-Sí, pero si no quieres saber más, lo comprenderé.
-Ya hemos llegado muy lejos. Quiero respuestas y tú puedes
dármelas.
-Bien… - Elena cogió aire, cerró los ojos y habló – Irene era
la novia de Aiden.





