¡Muy buenas noches blogueros y blogueras! Bienvenidos un DOMINGO (Ahora sí...) más al Blog de Cephei.
Por primera vez en mucho tiempo, soy puntual. Quiero volver a mantener una rutina como hacia antes, así si algún día me resbalo con las publicaciones no me linchareis... Jejeje
Bueno nada que comentar sobre éste capítulo. Ya se está acabando la historia, ¡que ganas de ver el final de todo este embrollo!
Comenten para opinar y dar ideas sobre nuevas historias de las que puedo escribir!! Sus ideas son bienvenidas.
¡Les espero el próximo DOMINGO! ¡¡No me fallen!!
¡¡Sígueme, comparte, comenta y disfruta!!
SAYONARA :D
-¡¡Paliducha!!
-¡¿Qué?!
Naira se había quedado dormida sobre el libro de matemáticas. El airecillo que
accedía desde la ventana la había atontado hasta finalmente, dormirla.
Sorprendida y algo desorientada, se frotó los ojos y miró a
su compañero, que a su vez, la observaba con reproche.
--Ai… Aiden – Dijo bostezando.
-Nada de Aiden – Le reprendió el muchacho – ¿Cómo puedes
dormirte en medio de una clase? ¡¿A quién suplicaré para que me preste los
apuntes?!
-Déjame en paz, no estoy para bromas.
El chico la miró extrañado. Naira parecía estar de mal humor
últimamente, algo rondaba por su cabeza y se despistaba fácilmente. Algo poco
común en ella.
De repente, el joven agarró la silla más cercana y se situó
justo en frente de la muchacha.
-Naira – Oírle pronunciar su nombre de aquella manera le
ponía nerviosa - ¿Ocurre algo? Te noto distante… ¿Estas enfadada por…?
-¡Me marcho! – La chica se levantó de un salto, introdujo sus
cosas desordenadamente en la mochila y se la colgó en la espalda – Por favor,
dile al profesor que no me encuentro bien.
Y sin esperar respuesta, salió corriendo del aula a
trompicones, bajo la atenta mirada de sus compañeros y del confuso Aiden.
[…]
¡DING! ¡DONG!
-¡Voy!
Naira observó su reflejo en el espejo del vestíbulo e intento
enderezar su desordenada ropa, esperanzada.
-¡Ciao principessa!
-Ah Kylen, eres tú. Pasa.
-¿Quién creías que era? – Preguntó el chico con picardía.
-Mi madre – Respondió ella tajante – Ha salido y no lleva
llaves.
-Oh… - El muchacho cerró la puerta tras de sí, algo
decepcionado - ¿Cómo te encuentras?
-Mejor, solo estaba algo cansada.
-Me alegro – Kylen se acomodó en el sofá e invitó a la chica
a sentarse a su lado – No puedo creer que viváis en el mismo edificio…
-¿Quién?
-Aiden y tú – El chico se acercó más a ella, pasó el brazo
por encima de sus hombros y acercó sus labios al oído de la muchacha,
susurrándole – Sé lo que pasó…
-¿Lo sabes? – Preguntó Naira sin mucho interés - ¿Quién te lo
ha dicho? ¿Aiden? ¿Ana?
-Nadie – Rió él – Pero acabas de confesármelo – La joven
enrojeció hasta las orejas - ¿Me lo cuentas?
Naira sonrió tímidamente y suspiró. Kylen escuchaba en
silencio y detenidamente todo lo que le explicaba, sin reírse ni burlarse. Desde
que se conocieron, Kylen le había inspirado seguridad y sabía que, fuese lo que
fuese, siempre podía confiar en él.
-Ya comprendo… - Dijo pensativo tras oír todo lo que Naira le
había explicado – Y ¿No le has preguntado?
-¿Eh?
-Que si no le has preguntado –Repitió - ¿No crees que es más semplice así?
-Y dale – Suspiró la chica – No sé cómo podéis verlo todo tan
fácil… Kylen ¿Qué crees que podría ocurrir si le pregunto a Aiden directamente
lo que siente por mí?
-Eh… ¿Qué comenzáis a salir?
-¡No Kylen! ¡Que podría perderle! – Naira se levantó y
comenzó a caminar en círculos - ¿Y si todo fue una broma? Él no suele ir
enserio con estas cosas. La primera vez que hablé con él dijo que le gustaba
sin pensárselo ni un segundo.
-Quizás le gustabas de verdad – Kylen también se levantó y fue
hacia su amiga – Naira, ¿Qué es lo que sientes tu por Aiden?
-¿Eh? Pu… pues yo…
-¡NAIRA! –Una voz llamó desde el exterior - ¡ABRE!
-Ya voy yo – Dijo Kylen con entusiasmo – así conozco a mi suocera.
-Anda cállate – Rió la chica.
Desde el salón, Naira pudo oír la voz sorprendida de su
madre, las educadas presentaciones de su amigo y, para su sorpresa, una voz que
le resultaba demasiado familiar…
-¡Aiden!
La joven había corrido hasta la entrada. Allí, intercambiando
palabras cordiales, estaban su madre, Kylen y Aiden.
-Hola cariño – Saludó la mujer – Perdona por tardar tanto, me
he encontrado a la señora Fareigthen en la tienda y se me ha ido el santo al
cielo… Pero ¡mira a quien me he encontrado! – Señaló con orgullo al avergonzado
Aiden – Dice que viene a verte.
-Ho…hola – Saludó tímidamente el chico.
-¿Os quedáis a cenar verdad?
-¡Oh mia signora!
Nada me complacería más que saborear sus deliciosos platos. Mas, desgraciadamente,
otros compromisos me aguardan – Kylen sonrió pícaramente e hizo una leve reverencia
– En cambio, mi buen amigo Aiden cenará con ustedes gustosamente.
-¡¿Eh?! – Exclamó el muchacho horrorizado.
-¡Oh! Es una pena, Kylen. Ven a vernos otro día.
-Con piacere, mia
signora – El joven besó la mano de la azorada mujer y abrió la puerta, dispuesto
a marcharse – Ciao principessa, Adri…
-¡ES AIDEN!
Y tras guiñarle un ojo a Naira, se marchó.
-Querido – Dijo la mujer algo desorientada – Pasa, enseguida
estará lista la cena. ¿Te gusta el pollo?
-Sí, muchas gracias.
Aiden caminó tímidamente hasta el salón y se sentó en el
sofá, sin saber muy bien cómo debía actuar.
-Hija – Susurró la mujer al oído de la chica – Que amigos más
guapos tienes…
[…]
-Ésta es mi habitación – Naira cerró la puerta tras de sí, se
sentó en su cama e indicó a Aiden que hiciese lo mismo.
-¿Cómo te encuentras?
-Bien – respondió la muchacha fríamente - ¿Qué haces aquí?
-¿Qué hacía Kylen aquí?
-Ha venido a verme.
-Yo también he venido a verte.
-Mira Aiden, estoy harta. Dímelo claramente: ¿Qué es lo que
quieres?
-Aclarar esto de una vez por todas.
El chico se acercó a ella hasta quedar a la altura de su
rostro. Lo suficientemente cerca como para sentir su aliento. Todo aquello
parecía un sueño. La última vez que había estado tan cerca de él fue aquella
noche de fin de curso…
Y sin previo aviso, la besó.
La cabeza de Naira comenzó a dar vueltas. Su estómago se
contrajo y sintió como sus piernas temblaban incontrolablemente. Volvía a tener
la misma sensación que meses atrás, aquel sentimiento de desconcierto, nerviosismo
y emoción incontrolable que tanto había anhelado volver a sentir. Sus labios,
su aliento…
-¡PARA!
La muchacha apartó de un empujón al chico, que la miró con
estupefacción. Lo había decidido; no se dejaría embaucar por segunda vez.
-¡¿Qué te pasa?!
-¡¿Cómo que qué me pasa?! – La joven no daba crédito – Mira Aiden,
tienes a centenares de crías locas por ti ahí fuera. Todas ellas estarían
encantadas de morrearse contigo así que no quieras enga…
-¿Cómo? – El muchacho parecía confuso – No quiero morrearme
con ninguna cría. Yo solo beso a mi novia.
Silencio.
-… ¿A… a tu novia?
-Sí.
-¿Y quién es tu novia?
-Tú.
-¿Yo?
-Sí.
-¿Desde cuándo?
-Desde la noche de final de curso.
-Ah…
Naira se había quedado estupefacta. Nada tenía sentido ya.
-¿No lo sabías?
-No.
-Te dije lo que sentía por ti.
-Me ignoraste durante tres meses.
-Me fui de vacaciones.
-No hemos vuelto a hablar de ello, ni siquiera te has
comportado como si fuésemos una… una pareja. Si me tratas igual…
-Ya, bueno… - El chico parecía avergonzado – No sabía cómo
encararte después de aquello. Lo siento.
Naira dio un gran suspiró y se dejó caer en la cama.
-Bueno – Dijo – Es un alivio saber por fin la verdad.
-¿Estabas mal por eso?
-Sí, no podía dejar de darle vueltas.
Ambos chicos quedaron en silencio. De repente, Aiden saltó
sobre Naira, agarró sus muñecas y se situó sobre ella, inmovilizándola con las
piernas.
-¡¿QUE HACES?!
-Shhhht – Chistó el muchacho – Hagamos las cosas bien por una
vez.
Aiden acercó su rostro al de Naira de manera que sus labios
se rozaban al hablar.
-Naira Thonder, te quiero. Sé mi novia.
-Aiden… Yo…
-¡A CENAR!




¡Mamma mia! Que me va a dar un infarto jajajajajaja. ME ENCANTA ME ENCANTA ME ENCANTAAAAA. YA QUIERO LEER EL SIGUIENTE JOPE.
ResponderEliminarAy mi Adri *__* digo Aiden... JAJAJAJAJAJAJA.
Sarseo para la próxima semana pls.