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domingo, 22 de febrero de 2015

Cruce de caminos: Capítulo 11

¡Muy buenas noches mis blogueros/as! Bienvenidos un domingo más al Blog de Cephei.
Sé que la semana anterior fallé... Ya no creo que sorprenda a nadie, pero os aseguro que la espera ha valido la pena.
ésta semana traigo un capítulo con mucho... jugo, por decirlo de alguna manera. 
Es un capítulo del cual me gustaría aclarar varios puntos, pero como me gusta la intriga y si hablo ahora sé que aclararé varias cosas que deberían ser aclaradas después de leer el capítulo de hoy, esperare a la semana que viene para comentarlo un poco en profundidad.
Espero que disfrutéis mucho leyéndolo, tanto como yo he disfrutado escribiéndolo. Sé que lo he dicho muchas veces y que no se acaba nunca pero ya estamos llegando al final de esta "Historia corta".
¡Leedlo con mucha atención y cualquier pregunta podéis comentar que estaré encantada de aclarar las dudas que surjan!
Gracias por estar conmigo cada domingo!
Os espero la próxima semana!!

CIAO

Cruce de caminos: Capítulo 11

-Perdona – Irene habló de nuevo - ¿Qué se está debatiendo?
El profesor había reanudado el debate anterior a la entrada de Irene. Aún no se había determinado el lugar al que viajarían en fin de curso y las disputas entre los alumnos que deseaban ir a Paris y los que deseaban volver a Italia, se intensificaban.
-Ah… Pues estamos decidiendo el destino del viaje de fin de curso.
Irene observó los nombres escritos en la pizarra. Parecía debatirse entre uno u otro.
-¿Cuál prefieres tú?
-¿Cómo?
-Que cual prefieres tu – La muchacha sonreía dejando ver una perfecta dentadura - ¿Italia o París?
-Ah… Bueno, pues… - Naira no sabía muy bien que decir ante aquella extraña pregunta – En mi caso preferiría París porque mi amigo…
- ¡Profesor! – Irene levantó una mano y la agitó en el aire para llamar la atención del hombre - ¿Mi voto también puede ser válido?
-Eh… - El profesor parecía tan desconcertado como el resto de sus alumnos, que miraban a Irene con curiosidad y admiración – Su… supongo que sí.
-Bien, entonces un voto más a París.
Naira miró sorprendida a la muchacha, que bajaba el brazo, satisfecha. ¿Lo había hecho por lo que ella le había dicho?
-Solucionado – La joven le guiñó un ojo.
-¡Gracias! – Naira sonrió – Pero ¿No te importa?
-Lo cierto es que no – Contestó Irene restándole importancia – He viajado a ambos lugares así que me es indiferente.
Naira observó maravillada a la muchacha. No sólo era hermosa, sino que también amable.
Las dos jóvenes entablaron conversación rápidamente. El padre de Irene era propietario de una de las empresas de márquetin más grandes a nivel internacional y ella, cansada de viajar de un lugar a otro, había decidido ir a vivir con su madre a aquella pequeña ciudad.
Naira escuchaba con atención las palabras de su nueva amiga. Algo en aquella muchacha le hacía desconfiar… Quizás sus frías palabras… o tal vez aquella inexpresiva mirada…
[…]
-No quiero que vuelvas a hablar con ella ¿Entendido?
Era la hora del recreo. Aiden se había llevado a Naira a un lugar apartado de la escuela, y ahora la acorralaba contra una pared. Su mirada, normalmente cálida y amable, era fría, en sus ojos tan solo podía distinguirse el odio y… ¿Miedo?
-Pero Aiden…
-¡Nada de Aiden! – El muchacho alzó la voz - ¡No te acerques a ella y punto!
La muchacha tembló ligeramente, algo impresionada por aquella actitud. Aiden la observó unos instantes y entonces se tranquilizó. Su semblante, hosco y serio, se transformó en arrepentimiento y tristeza.
-Perdóname… - Dijo – Naira yo… No quería gritarte. Lo siento.
-¿Ocurre algo? – Se apresuró a preguntar la joven – Nunca antes te había visto así…
Aiden pestañeó confuso. Suspiró y apoyó su frente con la de Naira.
-No quiero perderte… - Susurró con los ojos cerrados.
-No vas a perderme – Le tranquilizó la chica esbozando una tímida sonrisa – Aiden, ¿Qué tiene que ver Irene con esto? ¿La conoces de algo? ¿Te ha hecho algo para que tu…?
-No – Dijo el joven – Es solo que… su mirada me pone nervioso.
Naira comprendía perfectamente a lo que se refería. Aquellos inexpresivos ojos…
Antes de poder reaccionar, Aiden se acercaba a ella. El muchacho acarició su mejilla con dulzura, acercó su rostro al de Naira y la besó.
-Volvamos.
Naira, algo desorientada a la vez que avergonzada, siguió al joven hasta clase, sin dejar de preguntarse por qué motivo Aiden había intentado desviar su atención para no seguir hablando sobre aquello.
¿Quién era Irene Callender? ¿Y qué relación tenía con Aiden?
Al llegar al aula, Kylen se acercó sigilosamente hacia Naira y la arrastró hasta un rincón en donde nadie podía oírles.
Sin dar ningún tipo de explicación, extrajo de su bolsillo un arrugado papel.
-Sobretodo – Susurró al oído de la joven – no se lo digas a Aiden.
Y dicho esto, se marchó.
Naira, sorprendida, leyó la nota. Decía simplemente así:
“Mañana después de clases.
Te espero en el cruce”
[…]
-¡Lo siento! – Decía Naira – Iré a buscarlo, tú vuelve a casa con Kylen.
-Podemos esperarte, tampoco vas a tardar tanto en encontrar una libreta.
-¡Non! – Kylen sonrió - Perdonami principessa, pero hoy debo volver temprano a casa.
-Pues vete tú solo – Dijo Aiden enfadado – Ella es mi novia, no tengo porque hacerte caso a ti. En todo caso debo…
-“Cariño” – Naira enfatizó de tal manera aquella palabra, que hasta Kylen dejó escapar una risita – De verdad que no pasa nada. Esperare a Ana y volveré con ella ¿Sí?
El muchacho se quedó sin argumentos. Algo sorprendido a la vez que complacido, se dejó arrastrar por Kylen, que reía sin disimulo.
-Vámonos “Cariño” – Decía.
Naira observó divertida como ambos muchachos desaparecían por la puerta.
La joven suspiró. Se sentía muy mal al haber mentido a Aiden, pero era la única manera de convencerle para que se marchara sin ella.
“Sobretodo - Había dicho Kylen - No se lo digas a Aiden”
¿Por qué? ¿Por qué tanto misterio? La carta no era de Kylen, pues él mismo lo había confirmado y aquella no era su letra. Pero entonces, ¿De quién era?
Con más preguntas que respuestas, Naira recogió sus cosas y, asegurándose de que los chicos se habían marchado, recogió sus cosas y se dirigió al lugar acordado.
Ya en el cruce, la muchacha esperó apoyada en uno de los muros, con una sensación de nerviosismo en el estómago que no le dejaba pensar con claridad.
-… ¿Naira?
La chica se giró. Había reconocido sin problemas aquella voz. Allí estaba Elena.
-¡Tú! – Dijo sorprendida - ¿Pero qué…? ¿Cómo?
-No tenemos mucho tiempo – Dijo Elena, acercándose a ella – Alguien puede venir y oírnos. Le dije a Kylen que me ayudase a contactar contigo pero…
-Espera un momento – La chica le interrumpió, recelosa - ¿Cómo hiciste que Kylen accediera a ayudarte si él sabe perfectamente todo lo que ha ocurrido entre tú y yo?
-Porque le conté todo lo que tenía intención de decirte a ti. Y tanto él como yo creemos que debes saberlo.
Naira le observó con desconfianza a la vez que curiosidad.
-Te escucho.
-Antes debo preguntarte algo: ¿Le has dicho a Aiden que has venido a verme?
-No – Contestó Naira – Kylen me dijo que no le comentase nada.
-Bien – Elena se apoyó en el muro, justo al lado de Naira. Suspiró y comenzó a hablar de manera lenta y monótona – Irene Callender asistió al mismo instituo de secundaria que yo.
Silencio absoluto. Naira esperó a que la muchacha hablase, pero no lo hizo.
-¿Y? – Le apremió.
-En ese mismo instituto, también estaba Aiden, Aiden Lower.
¡Entonces sí que se conocían! ¡Aiden le había mentido! Pero ¿Por qué?
-¿Y qué paso entre ellos? – Preguntó ansiosa la joven – Aiden parecía estar muy enfadado con ella porque…
-Naira – Le cortó Elena - ¿Estas segura de querer saber esto?
-Has sido tú la que me has traído hasta aquí para contármelo.
-Sí, pero si no quieres saber más, lo comprenderé.
-Ya hemos llegado muy lejos. Quiero respuestas y tú puedes dármelas.
-Bien… - Elena cogió aire, cerró los ojos y habló – Irene era la novia de Aiden.

lunes, 16 de febrero de 2015

Publicación informativa

UPS!!


Muy cutre el dibujo, sí, lo se.
¡Publicación informativa de última hora!
Este domingo (Ya pasado) no habrá nuevo capítulo.
:(
La autora lucha arduamente para seguir viviendo (mentira, simplemente estoy enferma)
Eso sí, intentare hacer una doble publicación o como mínimo un capítulo muy largo, para el domingo siguiente!!
Gracias por la GRAN paciencia.
Sígueme, comenta, comparte y disfruta.
BYE

domingo, 8 de febrero de 2015

Cruce de caminos: Capítulo 10

¡Buenas noches a todos/as! Bienvenidos un domingo más al Blog de Cephei. Como siempre, ¡puntual!
(Mentira...)
Espero que su semana haya sido igual de buena que la mía. 
Hoy no hay mucho que comentar, sé que siempre digo que llegamos al final de nuestra historia y luego resulta que nunca se acaba pero es que los capítulos se me hacen larguísimos y debo de dividirlos.
Hoy os traigo un capítulo, quizás un poco mas corto pero MUY importante. No juzguéis de primera mano porque parece que el capítulo no deja de ser relleno pero en realidad no lo es.
Bueno, nada más que decir, agradezco mucho sus comentarios y también agradezco mucho a las personas que leen mis historias, aunque de momento sean poquitas. 
Pasen una buena semana y les espero el próximo DOMINGO en el Blog de Cephei!! No me fallen!
Sígueme, comparte, comenta y disfruta!
¡BYE!


Cruce de caminos: Capítulo 10

Los días transcurrían en paz. El verano concluyó con pasmosa rapidez, dejando paso a los cálidos colores otoñales que inundaban las calles de la ciudad. Los últimos rayos de sol acariciaban dulcemente a los habitantes, que gozaban de las últimas mañanas soleadas del año.
Los alumnos de segundo curso, en cambio, permanecían encerrados en clase. Muchos de ellos suspiraban, deseosos de sentir el calor del sol y de correr libremente por las calles de la ciudad, exentos de toda responsabilidad.
Pero desgraciadamente, la realidad era totalmente distinta. Muchos estudiantes de segundo curso preparaban sus exámenes para poder acceder a la universidad, y muchos otros simplemente se esforzaban en poder finalizar el curso.
-Muy bien – Decía el profesor – Dejen un momento de escribir, por favor, tengo algo importante que anunciarles. – El hombre tosió varias veces hasta que toda la clase estuvo en silencio – Como muy bien saben, la escuela organiza un viaje de fin de curso totalmente lúdico para nuestros alumnos y alumnas. Este año se ha decidido que, nuestros propios estudiantes elijan la destinación del viaje; El lugar más votado será el destino al que…
-Psssst – Chistó Naira – ¡Aiden! Debemos evitar que este año salga elegido Italia, porque si no, Kylen no querrá ir.
-Tranquila – Susurró el chico mientras observaba divertido como el profesor escribía apresuradamente un sinfín de lugares que los alumnos proponían en voz alta – Ya hicieron ese viaje el año pasado, no creo que nadie sea tan tonto como para sugerirlo ni siquiera.
Pero se equivocaba. Por lo visto, muchos estudiantes que viajaron a Italia el curso anterior, deseaban repetir la experiencia.
-Vaya, ha habido un empate – Dijo el profesor Fleening tras hacer un breve recuento de los votos – Italia y París tienen dieciséis votos cada uno y yo…
Unos golpecitos en la puerta extrajeron al hombre de su ensimismamiento.
-¡Director! – Exclamó asombrado - ¿A qué se debe su visita?
El director irrumpió en el aula con parsimonia. No se apresuró a contestar, observó a todos los alumnos que a su vez, lo miraban con recelo.
-Buenos días – Saludó al fin – Señor Fleening, salga al pasillo por favor.
Pálido y tembloroso, el profesor salió del aula mientras observaba con gesto suplicante a sus estudiantes. Al cerrarse la puerta, los murmullos inundaron cada rincón de la clase.
-¿Qué crees que habrá pasado? – Preguntaba Aiden.
-Ni idea, espero que no sea nada malo. Pobre señor Fleening…
-Principessa, Adr…
-¡Es Aid…! Bah, no sé ni para que me esfuerzo.
-Me temo que este año tampoco podremos disfrutar de un viaje juntos.
 -Aún no se ha decidido nada, Kylen – Dijo Naira – Quizás…
La puerta se abrió de par en par y el murmullo cesó de inmediato. Por ella apareció el profesor Fleening, con una gran sonrisa y una expresión de alivio en el rostro. El hombre se situó en su mesa, frente los alumnos, y habló con voz clara y autoritaria.
-Antes de continuar con la clase, debo de darles una noticia; Hoy se incorpora un nuevo alumno a nuestra escuela. Les pido respeto y comprensión y espero que sean amables con ella – El hombre hizo una pausa y se dirigió esta vez, hacia la puerta – Pase por favor.
Silencio absoluto. Tras unos eternos segundos en donde solo se podían oír los pasos provenientes del pasillo que se acercaban lentamente hacia el aula, al fin apareció.
Una hermosa muchacha entró en la clase.
Era alta, esbelta y se movía con gracilidad. Sus largos y rizados cabellos le llegaban hasta la cintura y sus grandes ojos miraban fijamente al profesor, sin mostrar expresión alguna. Era la muchacha más hermosa que Naira había visto jamás. Pero algo en aquella fría mirada la hacía estremecer…
-No puede ser.
Naira miró a Aiden. Éste observaba horrorizado a la muchacha, con expresión de puro pánico. ¿Qué estaba ocurriendo?
-Bien – Dijo el profesor – Si es tan amable…
-Buenos días – La joven habló dirigiéndose a la clase. Su voz tenía un deje de monotonía, de aburrimiento – Soy Irene Callender. Tengo diecinueve años y…
-¡Aiden! – Naira susurró lo más fuerte que pudo pero el chico no la escuchó - ¡Aiden! – Nada. Parecía estar en estado de shock. La muchacha, desesperada, rompió un trozo de papel de su libreta, lo arrugó convirtiéndolo en una bolita y apuntó hacia la cabeza del muchacho.
¡Bingo! Justo en el blanco.
Confuso, Aiden se rascó el lugar donde le había dado la bolita de papel, la recogió del suelo, miró a su alrededor y la abrió.
-¡Psss! – Llamó Naira - ¡No hay nada!
-¿Entonces para que me la tiras? – Susurró el muchacho.
-Porque te he llamado mil veces y no me oías – Naira miró de reojo al profesor, que escuchaba atentamente la presentación de la nueva alumna - ¿Te pasa algo? ¿Conoces a la chica?
-No, no me pasa nada, y no, no conozco a la chica – Aiden le restó importancia con un gesto despreocupado.
Naira suspiró y volvió a centrar su atención en Irene, la chica nueva. De repente, sobre su pupitre aterrizó su arrugada bolita de papel. Miró con reproche a Aiden, que reía disimuladamente.
La nota decía así:
            “Esperaba una carta de amor”

Avergonzada a la vez que divertida, contestó rápidamente. Segundos más tarde, la nota volvió a su poder.

      “Esperaba una carta de amor”
            “Más te gustaría”
          “Tu hazte la dura, pero bien que te gusta que te dé las buenas noches.”

-¡Lower! ¡Thonder! ¡¿Que se supone que están haciendo?!
-Oír su hermosa voz, profesor – Respondió Aiden.
Toda la clase estalló en carcajadas. El señor Fleening, rojo de rabia, indicó a la nueva alumna que se sentara en el único pupitre libre, junto a Naira.
-Hola – Saludó la joven – Soy Irene.
-Ah… Hola. Soy Naira.

Bajo la atenta mirada de Aiden, Naira no se pudo imaginar lo que aquella inofensiva conversación originaria en su vida.

domingo, 1 de febrero de 2015

Cruce de caminos: Capítulo 9

¡Muy buenas noches blogueros y blogueras! Bienvenidos un DOMINGO (Ahora sí...) más al Blog de Cephei.
Por primera vez en mucho tiempo, soy puntual. Quiero volver a mantener una rutina como hacia antes, así si algún día me resbalo con las publicaciones no me linchareis... Jejeje
Bueno nada que comentar sobre éste capítulo. Ya se está acabando la historia, ¡que ganas de ver el final de todo este embrollo!
Comenten para opinar y dar ideas sobre nuevas historias de las que puedo escribir!! Sus ideas son bienvenidas.
¡Les espero el próximo DOMINGO! ¡¡No me fallen!!
¡¡Sígueme, comparte, comenta y disfruta!!


SAYONARA :D


Cruce de caminos: Capítulo 9

-¡¡Paliducha!!
-¡¿Qué?!
Naira se había quedado dormida sobre el  libro de matemáticas. El airecillo que accedía desde la ventana la había atontado hasta finalmente, dormirla.
Sorprendida y algo desorientada, se frotó los ojos y miró a su compañero, que a su vez, la observaba con reproche.
--Ai… Aiden – Dijo bostezando.
-Nada de Aiden – Le reprendió el muchacho – ¿Cómo puedes dormirte en medio de una clase? ¡¿A quién suplicaré para que me preste los apuntes?!
-Déjame en paz, no estoy para bromas.
El chico la miró extrañado. Naira parecía estar de mal humor últimamente, algo rondaba por su cabeza y se despistaba fácilmente. Algo poco común en ella.
De repente, el joven agarró la silla más cercana y se situó justo en frente de la muchacha.
-Naira – Oírle pronunciar su nombre de aquella manera le ponía nerviosa - ¿Ocurre algo? Te noto distante… ¿Estas enfadada por…?
-¡Me marcho! – La chica se levantó de un salto, introdujo sus cosas desordenadamente en la mochila y se la colgó en la espalda – Por favor, dile al profesor que no me encuentro bien.
Y sin esperar respuesta, salió corriendo del aula a trompicones, bajo la atenta mirada de sus compañeros y del confuso Aiden.
[…]
¡DING! ¡DONG!
-¡Voy!
Naira observó su reflejo en el espejo del vestíbulo e intento enderezar su desordenada ropa, esperanzada.
-¡Ciao principessa!
-Ah Kylen, eres tú. Pasa.
-¿Quién creías que era? – Preguntó el chico con picardía.
-Mi madre – Respondió ella tajante – Ha salido y no lleva llaves.
-Oh… - El muchacho cerró la puerta tras de sí, algo decepcionado - ¿Cómo te encuentras?
-Mejor, solo estaba algo cansada.
-Me alegro – Kylen se acomodó en el sofá e invitó a la chica a sentarse a su lado – No puedo creer que viváis en el mismo edificio…
-¿Quién?
-Aiden y tú – El chico se acercó más a ella, pasó el brazo por encima de sus hombros y acercó sus labios al oído de la muchacha, susurrándole – Sé lo que pasó…
-¿Lo sabes? – Preguntó Naira sin mucho interés - ¿Quién te lo ha dicho? ¿Aiden? ¿Ana?
-Nadie – Rió él – Pero acabas de confesármelo – La joven enrojeció hasta las orejas - ¿Me lo cuentas?
Naira sonrió tímidamente y suspiró. Kylen escuchaba en silencio y detenidamente todo lo que le explicaba, sin reírse ni burlarse. Desde que se conocieron, Kylen le había inspirado seguridad y sabía que, fuese lo que fuese, siempre podía confiar en él.
-Ya comprendo… - Dijo pensativo tras oír todo lo que Naira le había explicado – Y ¿No le has preguntado?
-¿Eh?
-Que si no le has preguntado –Repitió - ¿No crees que es más semplice así?
-Y dale – Suspiró la chica – No sé cómo podéis verlo todo tan fácil… Kylen ¿Qué crees que podría ocurrir si le pregunto a Aiden directamente lo que siente por mí?
-Eh… ¿Qué comenzáis a salir?
-¡No Kylen! ¡Que podría perderle! – Naira se levantó y comenzó a caminar en círculos - ¿Y si todo fue una broma? Él no suele ir enserio con estas cosas. La primera vez que hablé con él dijo que le gustaba sin pensárselo ni un segundo.
-Quizás le gustabas de verdad – Kylen también se levantó y fue hacia su amiga – Naira, ¿Qué es lo que sientes tu por Aiden?
-¿Eh? Pu… pues yo…
-¡NAIRA! –Una voz llamó desde el exterior - ¡ABRE!
-Ya voy yo – Dijo Kylen con entusiasmo – así conozco a mi suocera.
-Anda cállate – Rió la chica.
Desde el salón, Naira pudo oír la voz sorprendida de su madre, las educadas presentaciones de su amigo y, para su sorpresa, una voz que le resultaba demasiado familiar…
-¡Aiden!
La joven había corrido hasta la entrada. Allí, intercambiando palabras cordiales, estaban su madre, Kylen y Aiden.
-Hola cariño – Saludó la mujer – Perdona por tardar tanto, me he encontrado a la señora Fareigthen en la tienda y se me ha ido el santo al cielo… Pero ¡mira a quien me he encontrado! – Señaló con orgullo al avergonzado Aiden – Dice que viene a verte.
-Ho…hola – Saludó tímidamente el chico.
-¿Os quedáis a cenar verdad?
-¡Oh mia signora! Nada me complacería más que saborear sus deliciosos platos. Mas, desgraciadamente, otros compromisos me aguardan – Kylen sonrió pícaramente e hizo una leve reverencia – En cambio, mi buen amigo Aiden cenará con ustedes gustosamente.
-¡¿Eh?! – Exclamó el muchacho horrorizado.
-¡Oh! Es una pena, Kylen. Ven a vernos otro día.
-Con piacere, mia signora – El joven besó la mano de la azorada mujer y abrió la puerta, dispuesto a marcharse – Ciao principessa, Adri…
-¡ES AIDEN!
Y tras guiñarle un ojo a Naira, se marchó.
-Querido – Dijo la mujer algo desorientada – Pasa, enseguida estará lista la cena. ¿Te gusta el pollo?
-Sí, muchas gracias.
Aiden caminó tímidamente hasta el salón y se sentó en el sofá, sin saber muy bien cómo debía actuar.
-Hija – Susurró la mujer al oído de la chica – Que amigos más guapos tienes…
[…]
-Ésta es mi habitación – Naira cerró la puerta tras de sí, se sentó en su cama e indicó a Aiden que hiciese lo mismo.
-¿Cómo te encuentras?
-Bien – respondió la muchacha fríamente - ¿Qué haces aquí?
-¿Qué hacía Kylen aquí?
-Ha venido a verme.
-Yo también he venido a verte.
-Mira Aiden, estoy harta. Dímelo claramente: ¿Qué es lo que quieres?
-Aclarar esto de una vez por todas.
El chico se acercó a ella hasta quedar a la altura de su rostro. Lo suficientemente cerca como para sentir su aliento. Todo aquello parecía un sueño. La última vez que había estado tan cerca de él fue aquella noche de fin de curso…
Y sin previo aviso, la besó.
La cabeza de Naira comenzó a dar vueltas. Su estómago se contrajo y sintió como sus piernas temblaban incontrolablemente. Volvía a tener la misma sensación que meses atrás, aquel sentimiento de desconcierto, nerviosismo y emoción incontrolable que tanto había anhelado volver a sentir. Sus labios, su aliento…
-¡PARA!
La muchacha apartó de un empujón al chico, que la miró con estupefacción. Lo había decidido; no se dejaría embaucar por segunda vez.
-¡¿Qué te pasa?!
-¡¿Cómo que qué me pasa?! – La joven no daba crédito – Mira Aiden, tienes a centenares de crías locas por ti ahí fuera. Todas ellas estarían encantadas de morrearse contigo así que no quieras enga…
-¿Cómo? – El muchacho parecía confuso – No quiero morrearme con ninguna cría. Yo solo beso a mi novia.
Silencio.
-… ¿A… a tu novia?
-Sí.
-¿Y quién es tu novia?
-Tú.
-¿Yo?
-Sí.
-¿Desde cuándo?
-Desde la noche de final de curso.
-Ah…
Naira se había quedado estupefacta. Nada tenía sentido ya.
-¿No lo sabías?
-No.
-Te dije lo que sentía por ti.
-Me ignoraste durante tres meses.
-Me fui de vacaciones.
-No hemos vuelto a hablar de ello, ni siquiera te has comportado como si fuésemos una… una pareja. Si me tratas igual…
-Ya, bueno… - El chico parecía avergonzado – No sabía cómo encararte después de aquello. Lo siento.
Naira dio un gran suspiró y se dejó caer en la cama.
-Bueno – Dijo – Es un alivio saber por fin la verdad.
-¿Estabas mal por eso?
-Sí, no podía dejar de darle vueltas.
Ambos chicos quedaron en silencio. De repente, Aiden saltó sobre Naira, agarró sus muñecas y se situó sobre ella, inmovilizándola con las piernas.
-¡¿QUE HACES?!
-Shhhht – Chistó el muchacho – Hagamos las cosas bien por una vez.
Aiden acercó su rostro al de Naira de manera que sus labios se rozaban al hablar.
-Naira Thonder, te quiero. Sé mi novia.
-Aiden… Yo…
-¡A CENAR!