¡Buenas noches a todos/as! Bienvenidos un domingo más al Blog de Cephei. Como siempre, ¡puntual!
(Mentira...)
Espero que su semana haya sido igual de buena que la mía.
Hoy no hay mucho que comentar, sé que siempre digo que llegamos al final de nuestra historia y luego resulta que nunca se acaba pero es que los capítulos se me hacen larguísimos y debo de dividirlos.
Hoy os traigo un capítulo, quizás un poco mas corto pero MUY importante. No juzguéis de primera mano porque parece que el capítulo no deja de ser relleno pero en realidad no lo es.
Bueno, nada más que decir, agradezco mucho sus comentarios y también agradezco mucho a las personas que leen mis historias, aunque de momento sean poquitas.
Pasen una buena semana y les espero el próximo DOMINGO en el Blog de Cephei!! No me fallen!
Sígueme, comparte, comenta y disfruta!
¡BYE!
Cruce de caminos: Capítulo 10
Los días transcurrían en paz. El verano concluyó con pasmosa
rapidez, dejando paso a los cálidos colores otoñales que inundaban las calles
de la ciudad. Los últimos rayos de sol acariciaban dulcemente a los habitantes,
que gozaban de las últimas mañanas soleadas del año.
Los alumnos de segundo curso, en cambio, permanecían
encerrados en clase. Muchos de ellos suspiraban, deseosos de sentir el calor
del sol y de correr libremente por las calles de la ciudad, exentos de toda responsabilidad.
Pero desgraciadamente, la realidad era totalmente distinta. Muchos
estudiantes de segundo curso preparaban sus exámenes para poder acceder a la
universidad, y muchos otros simplemente se esforzaban en poder finalizar el
curso.
-Muy bien – Decía el profesor – Dejen un momento de escribir,
por favor, tengo algo importante que anunciarles. – El hombre tosió varias
veces hasta que toda la clase estuvo en silencio – Como muy bien saben, la
escuela organiza un viaje de fin de curso totalmente lúdico para nuestros alumnos
y alumnas. Este año se ha decidido que, nuestros propios estudiantes elijan la
destinación del viaje; El lugar más votado será el destino al que…
-Psssst – Chistó Naira – ¡Aiden! Debemos evitar que este año
salga elegido Italia, porque si no, Kylen no querrá ir.
-Tranquila – Susurró el chico mientras observaba divertido
como el profesor escribía apresuradamente un sinfín de lugares que los alumnos
proponían en voz alta – Ya hicieron ese viaje el año pasado, no creo que nadie
sea tan tonto como para sugerirlo ni siquiera.
Pero se equivocaba. Por lo visto, muchos estudiantes que
viajaron a Italia el curso anterior, deseaban repetir la experiencia.
-Vaya, ha habido un empate – Dijo el profesor Fleening tras
hacer un breve recuento de los votos – Italia y París tienen dieciséis votos
cada uno y yo…
Unos golpecitos en la puerta extrajeron al hombre de su
ensimismamiento.
-¡Director! – Exclamó asombrado - ¿A qué se debe su visita?
El director irrumpió en el aula con parsimonia. No se
apresuró a contestar, observó a todos los alumnos que a su vez, lo miraban con
recelo.
-Buenos días – Saludó al fin – Señor Fleening, salga al
pasillo por favor.
Pálido y tembloroso, el profesor salió del aula mientras
observaba con gesto suplicante a sus estudiantes. Al cerrarse la puerta, los
murmullos inundaron cada rincón de la clase.
-¿Qué crees que habrá pasado? – Preguntaba Aiden.
-Ni idea, espero que no sea nada malo. Pobre señor Fleening…
-Principessa, Adr…
-¡Es Aid…! Bah, no sé ni para que me esfuerzo.
-Me temo que este año tampoco podremos disfrutar de un viaje
juntos.
-Aún no se ha decidido
nada, Kylen – Dijo Naira – Quizás…
La puerta se abrió de par en par y el murmullo cesó de
inmediato. Por ella apareció el profesor Fleening, con una gran sonrisa y una
expresión de alivio en el rostro. El hombre se situó en su mesa, frente los
alumnos, y habló con voz clara y autoritaria.
-Antes de continuar con la clase, debo de darles una noticia;
Hoy se incorpora un nuevo alumno a nuestra escuela. Les pido respeto y
comprensión y espero que sean amables con ella – El hombre hizo una pausa y se
dirigió esta vez, hacia la puerta – Pase por favor.
Silencio absoluto. Tras unos eternos segundos en donde solo
se podían oír los pasos provenientes del pasillo que se acercaban lentamente hacia
el aula, al fin apareció.
Una hermosa muchacha entró en la clase.
Era alta, esbelta y se movía con gracilidad. Sus largos y
rizados cabellos le llegaban hasta la cintura y sus grandes ojos miraban
fijamente al profesor, sin mostrar expresión alguna. Era la muchacha más
hermosa que Naira había visto jamás. Pero algo en aquella fría mirada la hacía
estremecer…
-No puede ser.
Naira miró a Aiden. Éste observaba horrorizado a la muchacha,
con expresión de puro pánico. ¿Qué estaba ocurriendo?
-Bien – Dijo el profesor – Si es tan amable…
-Buenos días – La joven habló dirigiéndose a la clase. Su voz
tenía un deje de monotonía, de aburrimiento – Soy Irene Callender. Tengo
diecinueve años y…
-¡Aiden! – Naira susurró lo más fuerte que pudo pero el chico
no la escuchó - ¡Aiden! – Nada. Parecía estar en estado de shock. La muchacha,
desesperada, rompió un trozo de papel de su libreta, lo arrugó convirtiéndolo
en una bolita y apuntó hacia la cabeza del muchacho.
¡Bingo! Justo en el blanco.
Confuso, Aiden se rascó el lugar donde le había dado la
bolita de papel, la recogió del suelo, miró a su alrededor y la abrió.
-¡Psss! – Llamó Naira - ¡No hay nada!
-¿Entonces para que me la tiras? – Susurró el muchacho.
-Porque te he llamado mil veces y no me oías – Naira miró de
reojo al profesor, que escuchaba atentamente la presentación de la nueva alumna
- ¿Te pasa algo? ¿Conoces a la chica?
-No, no me pasa nada, y no, no conozco a la chica – Aiden le
restó importancia con un gesto despreocupado.
Naira suspiró y volvió a centrar su atención en Irene, la
chica nueva. De repente, sobre su pupitre aterrizó su arrugada bolita de papel.
Miró con reproche a Aiden, que reía disimuladamente.
La nota decía así:
“Esperaba una carta de amor”
Avergonzada a la vez que divertida,
contestó rápidamente. Segundos más tarde, la nota volvió a su poder.
“Esperaba una carta de amor”
“Más te gustaría”
“Tu hazte la dura, pero bien que te gusta que
te dé las buenas noches.”
-¡Lower! ¡Thonder! ¡¿Que se
supone que están haciendo?!
-Oír su hermosa voz, profesor –
Respondió Aiden.
Toda la clase estalló en
carcajadas. El señor Fleening, rojo de rabia, indicó a la nueva alumna que se
sentara en el único pupitre libre, junto a Naira.
-Hola – Saludó la joven – Soy Irene.
-Ah… Hola. Soy Naira.
Bajo la atenta mirada de
Aiden, Naira no se pudo imaginar lo que aquella inofensiva conversación originaria
en su vida.




Bueno, pues como se ve sigo siendo la única tonta que te comenta (ya que me obligas) y ya no sé qué decirte porqué me encaaaaaaaaaaaaanta, y con esta tal Irene seguro que hay mucho SARSEO JAJAJAJAJAJAJA.
ResponderEliminarAle, ya sabes, este domingo o dos capítulos o uno muuuuuuuuuy largo.