Muy buenas noches a todos y todas y bienvenidos un DOMINGO mas al Blog de Cephei!
Hoy os traigo un capítulo nuevo en nuestra historia. Podríamos llamarlo "el desenlace" pero ¿Realmente lo es? Deberán esperar a después de fiestas para descubrirlo!!!
Ya queda poco para NAVIDAD!!! Muy muy muy poquito! Y con ello llegarán también unas muy merecidas vacaciones :D
Durante estos días, como ya mencioné en la publicación anterior, deberán estar atentos al blog por que quizás habrá alguna sorpresita de Navidad para ustedes!!! Después de esto, no se muy bien cuando comenzaré de nuevo con la rutina semanal de siempre pero lo que está claro es que lo publicaré en mi Twitter o Google+ así que siganme para estar al día!!
Dicho todo esto, les dejo con el "último" capítulo de la serie.
Felices fiestas y nos vemos... ¿?
Sígueme, comparte, comenta y disfruta!!!
¡Ciao!
Cruce de caminos: Capítulo 7
-…Mañana es el último día de clase – Decía el profesor – Por
lo tanto, el instituto ha decidido celebrar una gran fiesta para despedir a
nuestros alumnos de segundo curso. Como muchos de vosotros sabéis, también es
el centésimo aniversario del árbol que apadrinó nuestra escuela. Como acto de
graduación y celebración, todos los estudiantes deberán hacer lo siguiente - De
su carpeta, extrajo una gran pila de papeles de distintos colores – Se les
repartirá uno de éstos a cada uno de ustedes, en ellos – Comenzó a escribir en
la pizarra las instrucciones que dictaba en voz alta – deberán escribir, primero,
aquello que más les ha aportado este curso. Por ejemplo, experiencias,
aprendizajes, amistades… Y por último, deberán escribir algo que deseen que
ocurra el año siguiente.
-Yo deseo tenerle a usted como profesor – Bromeó Aiden.
Toda la clase rió, inclusive el señor Fleening.
-No se preocupe señor Lower, haré todo lo que esté en mi mano
para hacer realidad sus sueños – Todos volvieron a reír – En fin, mañana por la
noche, cuando se celebre la fiesta, se colgarán todos los papeles del árbol.
¿Ha quedado claro?
-¡Sí!
-Pues manos a la obra.
Tras repartirse aquellos papeles, todos los alumnos
comenzaron con entusiasmo su trabajo. Algunos escribían rápidamente, otros
quedaban pensativos sin saber muy bien que hacer. Naira miraba indecisa su papel, el cual había decorado con
adornos florales de distintos colores.
-¿Qué vas a poner? – Susurró Kylen desde su asiento.
-No voy a decírtelo.
El muchacho hizo una mueca y volvió con su tarea. Al
finalizar el día, todos los alumnos mostraban sus trabajos, ya terminados, a sus amigos.
-Dímelo va.
-Ya te he dicho que no, Kylen – Decía Naira recogiendo sus
cosas – Si quiero que mi deseo se cumpla no puedo enseñártelo.
-Por lo menos dime que ha sido para ti lo mejor de este año.
-Conocerte a ti, por supuesto.
Ambos chicos rieron. Aiden, que les observaba desde la
distancia, se levantó de su asiento y fue hacia ellos.
-Oye tú, paliducha.
-¡Ah! ¡Aiden! – Sonrió Kylen – Cuéntanos, ¿Qué has escrito en
tu tarjeta? ¿Cuál es tu deseo?
-Perderte de vista – Dijo tajante el muchacho.
-Que malo eres…
-Naira, ¿Vienes conmigo?
-¿Eh? –Se extrañó la muchacha – Sí, voy. Como siempre ¿No?
-Sólo era para confirmarlo. Te espero en la salida en cinco
minutos. Ven sola.
Sin ni siquiera despedirse, dio media vuelta y se marchó.
-No sé qué le pasa últimamente… - Comentó Naira a su amigo –
Pasa de nosotros olímpicamente.
-Seguro que quiere decirte algo, por eso se ha asegurado de
que no te fueses antes que él.
-Supongo… -Suspiró – Bueno, recogeré mis cosas e iré rápido.
No quiero hacerle esperar, se pondría todavía más insoportable.
-Espera, te acompaño.
Ambos muchachos recogieron sus cosas y salieron de clase
juntos, charlando y riendo despreocupadamente.
-Escucha Naira – Dijo de pronto Kylen – mañana es el último
día de curso y no quiero irme sin decírtelo.
-¿Decirme que?
El joven se detuvo en seco, agarró a Naira por los hombros y
la atrajo hacia él.
-¡¿Kylen?! – Chilló la chica - ¡¿Qué intentas hacer?!
-Besarte – Contestó pícaramente – Te quiero Naira.
La muchacha no podía creer lo que estaba ocurriendo. Kylen,
la persona en quien más confiaba y el amigo más cercano que tenía, se estaba
declarando. Nada encajaba.
El chico aprovechó aquel instante de confusión para acercarse
aún más a ella…
-Kylen, por favor ¡He dicho que no!
Naira le empujó, separándoles.
-Tu y yo… sólo somos amigos – Dijo jadeando – Y sólo eso,
¿está bien? Si esto es una broma, no tiene ninguna gracia…
Kylen miró a la desorientada muchacha durante unos instantes.
Después, sonrió y besó su mejilla.
-Non mi arrenderò, principessa
– Susurró - ¡Ciao!
Y se marchó rápidamente.
Naira quedó unos minutos en silencio. No comprendía el motivo
por el cual Kylen se comportaba así… desde un principio había dicho que la
quería, nunca había tenido reparos en expresar sus sentimientos, y por ese
mismo motivo, nunca le había tomado en serio…
-Paliducha…
La muchacha se giró. Allí estaba Aiden, con las manos en los
bolsillos y apoyado en la pared. Su cabello azabache deslumbraba, junto con sus
ojos aceitunados, bajo la luz del sol del crepúsculo.
-¡Aiden! – Dijo horrorizada – Perdona yo…
-No importa – Le cortó éste – Quería disculparme por haberos
ignorado estos días…
-Ah, tranquilo no importa. Supongo que estabas agobiado con
exámenes y…
-No es motivo por el cual deba dejarte de lado – Aiden agarró
la mano de la chica – oye Naira, quería decirte que…
-¡¿TE PUEDES CREER –Gritó la muchacha de pronto – LO IMBÉCIL
QUE PUEDE LLEGAR A SER KYLEN?!
-¿Eh?
-¡Sí! – Dijo enfurecida - ¡Ha intentado besarme! Y encima
dice que me quiere… Esto ya es el colmo…
-¿Y no podría ser – Susurró Aiden – Que fuese verdad lo que
te ha dicho?
-Aiden, por favor ¡Es Kylen! ¡Nuestro Kylen!
El chico sonrió satisfecho.
-Sí, tienes razón.
-Perdona, te he interrumpido…
¿Qué me estabas diciendo?
-Nada – Sonrió - ¿Vamos?
[…]
-¡Naira! – Gritó Ana desde lejos - ¿Ya has colgado tu papel?
-Aún no… - Contestó la chica – No sé dónde ponerlo, todo está
lleno.
Era de noche. Todos los alumnos de la escuela estaban
reunidos en el patio trasero de la misma, alrededor de una gran hoguera,
bailando, comiendo y festejando.
-Vamos, te acompañaré. Seguro que encontramos algún sitio
libre.
Ambas muchachas recorrieron el alrededor del árbol centenario
en busca de alguna rama libre donde poder colgar la tarjeta de Naira.
-No puedo creer que hayan tantos estudiantes en un colegio
tan pequeño – Comentó Ana entretanto miraba con desesperación las ramas del
árbol.
-Es porque todas las tarjetas están colgadas en la parte
inferior – Razonó su amiga – Si te fijas bien, en la parte superior no hay
ningu…
La frase quedó en el aire. Naira había levantado la vista y
vio, horrorizada, como Aiden Lower trepaba ágilmente por el pobre árbol
centenario. Ignorando los gritos y reproches de sus profesores, el muchacho
llegó a la parte más elevada y colgó ahí su tarjeta.
-Este chico no deja de sorprenderme – Rió Ana.
-Un día de estos se matará – Dijo una voz a sus espaldas.
-¡Kylen!
El chico había aparecido repentinamente tras ellas, y miraba
divertido a su amigo.
-Siempre queriendo llamar la atención – Suspiró - ¿Cómo
estás, principessa?
-Bien. Estaba buscando algún lugar en donde poder colgar esto
– Dijo señalando su tarjeta.
El muchacho quedó en silencio unos instantes, pensando.
Finalmente, su mirada se iluminó, sonrió, le arrebató el papel de las manos a
la chica y salió corriendo sin dar explicaciones.
-¡KYLEN! ¡¿QUÉHACES?!
-¡CONFÍA EN MI!
Y se perdió entre la multitud.
Poco después de aquello, Naira oyó como sus profesores
corrían de un lado a otro del patio, desesperados. Las risas y los gritos se
intensificaron y pronto supieron porque. Justo al lado de Aiden, apareció otro
muchacho: era Kylen. Éste le susurró algo a su compañero y juntos colgaron el
papel de Naira en el punto más alto, justo al lado del de Aiden.
-Madre mía… - Dijo horrorizada Ana – Estos chicos están
locos.
-Es algo bueno que tienen – Rió la muchacha.
Ambas chicas corrieron hacia la base del árbol. Allí
encontraron a los dos jóvenes, Aiden y kylen, siendo regañados por el mismísimo
director.
-… ¡Y poniendo en peligro sus vidas! –Gritaba - ¿Ustedes
creen que sus actos son acertados? ¡Algo así se merece una suspensión de…!
Al oír aquellas palabras, toda la muchedumbre que le
escuchaba, incluyendo algunos profesores, comenzaron a abuchear, gritar y
empujar al pobre hombre.
-Bu… bueno hoy es el último día – Rectificó algo avergonzado
–Lo pasaré por alto pero, ¡Que no vuelva a ocurrir!
Una ola de aplausos, risas y vítores se extendió entre los
alumnos.
-No aprenderéis nunca – Dijo Naira acercándose a ellos.
-¡Paliducha! – Dijo Aiden acariciándole la cabeza
afectivamente - ¿Has visto? Hemos colocado tus deseos en la parte más alta del
árbol. Quizás así se cumplan.
-Muchas gracias Aiden, pero la próxima vez intenta no morir
en el intento.
Los muchachos rieron.
Aquella era la última noche. Después llegarían las vacaciones
de verano, y con ello, el calor, el tiempo libre y sobretodo, la soledad. Todos
ellos deberían esperar tres meses antes de poder volver a reunirse.
“Que rápido ha pasado todo” Pensó Naira “Parece que fue ayer
mismo cuando comenzó el curso y conocí a Aiden… ¡O cuando apareció Kylen! Solo
queda un año y todos nosotros…”
-¡Oh! – Gritó de pronto Ana – ¡Me encanta esta canción! ¿Qué
os parece si bailamos?
-¿Me concede este baile, bella
donna? – Kylen hizo una gran reverencia y extendió su mano hacia Ana, que
la aceptó encantada.
-Vaya dos… - Suspiró Aiden.
-Tal para cual – Rió la muchacha – Bueno… ¿Vamos?
Sin esperar respuesta, Naira agarró la mano del muchacho y
juntos fueron en donde estaban sus dos amigos.
“Da lo mismo” Pensó la joven “Conservaré todos estos
recuerdos en mi memoria. Un año es muy largo, aún nos queda mucho por vivir”.
[…]
-¡Te llamare principessa!
-¡Adiós Naira, Aiden! Pasad un buen verano. ¡Estamos en
contacto!
-Adiós chicos. ¡Igualmente!
Los cuatro jóvenes se despedían en el cruce, de camino a
casa. Kylen y Ana caminaron juntos por una callejuela distinta a la de sus
amigos. Como sus casas estaban cerca, Kylen se había ofrecido para acompañarla.
“Se ha hecho muy tarde” Había dicho “No puedo dejar que le ocurra
nada a una bella donna”.
De manera que Aiden y Naira quedaron solos. Ambos muchachos
observaron a la pareja hasta que éstos doblaron una esquina y desaparecieron en
la oscuridad.
-Bueno… - Comentó Naira – Suerte que vivimos en el mismo
lugar, así no tienes que acompañarme a casa. También podremos vernos más
durante el verano. Ya sabes, cuando quieras puedes llamar a mi puerta y…
No pudo finalizar la
frase.
Aiden se acercó a ella. La miraba fijamente, como embelesado.
Naira sentía el corazón desbocado. Sus piernas temblaban incontrolablemente y
sentía un nudo en el estómago. Aiden se había acercado a ella muchísimas veces
anteriormente, y jamás había experimentado aquella sensación antes. Entonces
¿Por qué ahora?
El muchacho introdujo su mano en el cabello de la joven,
enredando suavemente sus dedos entre los mechones cobrizos de la chica. Naira
sentía el frío roce de su piel contra su cuello. Aquél dulce y agradable
frescor que le hacía estremecerse. Él seguía acercándose. Su otra mano sujetó
su cintura con delicadeza, aproximándola hacia su cuerpo. Estaban tan cerca…
Sus labios, finalmente se tocaron, fundiéndose en un cálido
beso.
Al fin comprendió todo. Aquellos ojos aceitunados que le
ponían nerviosa. Aquel sobrenombre que le hacía enfadar. Aquel sentimiento
inquieto al oír su declaración y aquél vacío al descubrir su mentira…
-Te quiero, Naira.




