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domingo, 23 de noviembre de 2014

Cruce de caminos: Capítulo 3

¡Buenos domingos! ¿Que tal ha ido esta semana? La mía bastante ajetreada... y por eso no podre publicar el próximo capítulo... :'(
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¡¡ES BROMA!!

Ya veía mi asesinato inminente si no publicaba hoy... Pero si que me he de poner las pilas porque entre una cosa y otra aún no he pasado todos los capítulos D: 
Bueno aquí les dejo el tercero de esta saga!! Las cosas se complican cada vez mas y yo no veo el momento de finalizar la historia... a ver como acaba la cosa, ni yo misma lo se jejeje
Bueno he de decir que estoy muy feliz al ver tantos comentarios y tanto apoyo de su parte :) Poco a poco voy sintiéndome mas segura y espero que ustedes vayan también disfrutando de lo que escribo, aunque sea un poquito. Muchas gracias por comentar, sigo deseando de leer sus opiniones!! MUCHAS GRACIAS!!
Nos vemos la próxima semana, EL DOMINGO!!
Síganme, disfruten, compartan y comenten!!

P.D. Casi se me olvida, hoy una amiga muy especial cumple años y deseaba dedicarle este capítulo, ya que lleva bastante tiempo deseando leerlo!! Un beso muy grande y muchas felicidades guapa!!

Cruce de caminos: Capítulo 3

El día había amanecido húmedo y frío. La lluvia, que se había prolongado durante toda la noche, inundó calles y embarró caminos. Las gotas de rocío centelleaban con los rayos del sol matutino.
Naira bostezó perezosamente, se colgó la mochila del hombro y salió de casa, como cada mañana.
-¡Buenos días paliducha!
Aiden Lower, vestido con un gran abrigo y una bufanda azul eléctrica, saludaba a la joven con una gran sonrisa de oreja a oreja. Estaba apoyado en la pared despreocupadamente, su cabello azabache adquiría destellos azulados y sus ojos aceitunados resplandecían a la luz del sol.
-Mi nombre no es paliducha, es Naira, ya podrías aprendértelo – La muchacha cerró a puerta tras de sí - ¿Has estado esperándome?
-Podríamos decir, que me he levantado temprano – Aiden caminaba junto a la joven, sin dejar de sonreír – Normalmente suelo levantarme más tarde.
-Pues lo siento muchísimo, pero me temo que no voy a poder ir contigo. He quedado con unas amigas y…
-Mentirosa – Le espetó el joven. Su expresión se tornó seria – Vas sola, ¿Verdad? Me lo dijo tu amiguita, la escarola.
-¿Te refieres a Christine?
-Esa.
Naira paró en seco en medio de la carretera y se quedó mirando al muchacho, que a la vez le miraba con… ¿ternura?
-¿Lo has hecho por mí?
 -¿Eh?
-Me acompañas… ¿Para qué no esté sola?
El chico rió, se acercó a la joven y asió con delicadeza su mano.
-No te emociones tanto, paliducha. Tan solo quería tener algo de compañía, No hay mucha gente de la escuela que viva tan lejos.
Avergonzada, Naira le apartó bruscamente.
-Está bien – Dijo – Pero solo hasta el cruce, no quiero que tus fans me maten.
Y así, día tras día, los dos muchachos caminaban juntos cada mañana y al volver de la escuela. Su punto de encuentro era el cruce, donde nadie podía verles.
[…]
-¿Sabéis lo que he oído?
Christine, Elena y Naira comían su almuerzo en una pequeña mesa situada al fondo de la sala. El comedor estaba abarrotado, cientos de alumnos charlaban alegremente y comían sus desayunos. El alboroto era tal, que las chicas debían gritar para oírse unas a otras.
Elena parecía haber perdonado a Naira y volvía a hablarle con normalidad.
-¿Qué has oído? – Preguntó Elena con Interés.
-Agárrate que es muy fuerte – Christine bajó la voz para crear más expectación entre su público, cosa que hizo aún más difícil poder oírla – Aiden Lower tiene novia.
A Naira se le paró el corazón.
-¿Y a quien se le ha ocurrido semejante tontería? – Preguntó con rabia Elena.
-¡Mucha gente lo dice! – Christine se acercó aun mas a sus amigas – Por lo visto, vuelve a casa con una chica…
-Una… ¿Una chica? ¿Estás segura? – Naira estaba horrorizada.
-Pensaba que no te interesaban estas cosas – Dijo Elena recelosa.
-Y no me interesan, es simple curiosidad.
-Pues sí – Chris retomó el timón de la conversación – según lo que he oído, se encuentran en el cruce, se toman de la mano y, ¡caminan juntos hasta casa!
-¡NO!
-¡Sí! – El dramatismo con el que hablaban era casi cómico – Y lo peor es que, ¡van a casa de él! ¡De Aiden Lower!
Elena se levantó de un salto y habló con voz enérgica y decidida.
-¡Vayamos a investigar! –Gritó – Se va a enterar esa piojosa. Chris, Naira, os espero en el cruce después de clases. ¡Esperaremos hasta el anochecer si es necesario!
-¡Sí!
-¡NO! –Christine y Elena miraron sorprendidas a Naira- Es decir… es que hoy me va muy mal… debo ir a la biblioteca y eso…
-Oh bueno, como quieras. ¡Vámonos Chris!
-Hasta luego Naira.
-Adiós…
La muchacha quedó sola en la mesa, comiendo su almuerzo. Miraba absorta la puerta de salida por donde sus compañeras habían desaparecido. ¿Qué pensarían si supieran que la supuesta novia de Aiden Lower era ella misma?
-¡Hola paliducha!
-¡Aiden! – Naira dio tal brinco que dejó caer su almuerzo – Que susto me has dado, ¿Qué haces aquí? ¿Quieres que me maten tus fans? Vete…
-Que cruel eres… - Dijo el chico con fingida tristeza. Haciendo caso omiso de las quejas de la muchacha, agarró una silla y se acomodó a su lado.
-¿Estas sordo o…?
-Calla y escucha – Le cortó – No sé si te has dado cuenta pero llueve, yo no tengo paraguas y la verdad es que no tengo ganas de mojarme. Tendremos que salir juntos desde aquí.
-¡¿Cómo?! – Chilló Naira – Ah, no. Ni hablar. No quiero más rumores absurdos.
-¿Rumores?
-Sí, rumores. ¿No has oído lo que dicen por ahí?
-…No.
-Me sacas de quicio, enserio… Pues para que lo sepas, todo el mundo habla de la supuesta novia de Aiden Lower y de cómo van hasta su casa de la mano.
Para sorpresa de la joven, el muchacho rió a carcajadas.
-¡Shhht! Cállate por dios. Todos nos están mirando…
-¿Eso dicen? ¡Que gracioso!
-¡¿Gracioso?!
-No me dirás enserio que te importan estas cosas – La mirada intimidante de Naira respondió su pregunta – Vale, vale, lo capto. No es necesario que me mires así. Mira, te propongo algo, esperemos a que todo el mundo se haya marchado del colegio, hasta que apaguen las luces y después salimos nosotros ¿Está bien?
La chica no parecía del todo convencida.
-Confía en mí, todo saldrá bien.
Y dicho esto, se marchó despidiéndose con un guiño.
[…]
Christine y Elena no aparecieron en las siguientes horas de clase. La lluvia había incrementado considerablemente y con ello, las pocas esperanzas de Naira de poder quitarse de encima a Aiden, desparecieron.
-Iré a la biblioteca…
La muchacha recogió sus cosas rápidamente y salió del aula. Hacía mucho tiempo que no iba a la biblioteca. Aiden siempre volvía pronto a casa y no estaba dispuesto a esperarla, aunque tampoco quería volver solo… Por ese motivo, debía llevarse los libros a su casa en vez de leérselos allí mismo como solía hacer.
Un gran papel blanco situado en el cristal de la puerta llamó la atención de Naira. Decía así:
“CERRADO”
-¡Sera posible! – Se quejó ésta- Ya es la segunda vez que cierran por lluvia… ¿Y ahora qué?
-¡Paliducha!
Naira se giró. Aiden corría por los pasillos mientras agitaba su mano, saludándola.
-¿Qué haces aquí? –Preguntó la joven – Aún es pronto para…
-No, no lo es – Le cortó él – Vámonos de aquí antes de que cierren las puertas. Ya no hay nadie en las clases.
Aiden agarró la mano de la muchacha y juntos caminaron en silencio por los pasillos, con cuidado, observando desde cada esquina por si algún alumno aparecía de repente.
-Parecemos unos amantes escapándose para consumir su amor prohib…
-Cállate Aiden.
Tal y como había dicho el chico, la escuela estaba completamente desierta. Al llegar a la entrada principal, las luces se apagaron. Naira abrió su paraguas y se quedó mirándolo con recelo.
-Siento como un déjà vu… – Comentó el muchacho.
-Es demasiado pequeño para los dos – Dijo al fin – Nos mojaremos.
-No importa – Aiden se acercó a ella, agarró su cintura y la acercó hacia él.
-¡OYE! ¡Esas confianzas!
El joven rió, le arrebató el paraguas y caminó cubriéndoles a ambos, eso sí, sin soltar la cintura de la chica.
A pesar de los nervios y los latidos de su corazón, la muchacha habló con normalidad, rió e incluso bromeó despreocupadamente. Aiden podía ser un cretino, un creído y un impertinente pero no era mal chico. Siempre le hacía reír y a su lado podía ser ella misma sin preocuparse por nada.
-¿Na…Naira?


domingo, 16 de noviembre de 2014

Cruce de caminos: Capítulo 2

Muy buenas mis blogueros y blogueras!!! ¿Como habéis pasado la semana? yo bien, aunque ahora estoy un poco malita :( Pero bueno eso no me impide publicar!!! Jejejeje 
Hoy os traigo el capítulo dos de esta nueva historia corta no tan corta!! Espero que lo disfrutéis!! Poco a poco se irá desenvolviendo la trama :D
A ver si con vuestra ayuda, vuestros comentarios y apoyo podamos seguir creciendo poquito a poco!! Me gustaría que dieseis vuestras opiniones y propusieseis temas para escribir!! Muchísimas gracias por leer mis historias y espero que sigáis conmigo hasta el final!!!
Pasad buena semana y  DISFRUTA, COMENTA, COMPARTE Y SÍGUEME!!
Nos vemos el próximo domingo!! BYE ;)


Cruce de caminos: Capítulo 2



Las semanas pasaban lentamente. El verano se alejó y dio paso al húmedo y frío otoño.
-Brrr… - Tiritó Christine. Se había refugiado entre dos troncos de un árbol – No puedo creer que nos obliguen a estar fuera durante el recreo… Con lo calentitos que pudiésemos haber estado en clase. Ni que fuésemos a quemar algo…
-Pero ellos sí que se quedan dentro – Protestó Elena – No hay ni un profesor fuera, mira tú qué casualidad.
-A mí me gusta el frío – Comentó Naira – Lo soporto mejor que el calor.
-En ese caso deberías quedarte fuera siempre – Ironizó Elena – Hasta en las horas de clase si puede ser, le harías un favor a todos.
-No sé que es peor, si tu cara o tu humor.
Elena enrojeció de rabia, mas antes de poder replicar, Christine intervino.
-¿Se puede saber que os pasa? –Gritó – ¡Lleváis semanas así! Elena ¿Por qué dices cosas tan desagradables? Ella no te ha dicho nada…
Azorada por aquel comentario, la joven se levantó.
-Ya veo que aquí sobro. Me voy.
Pisando fuerte, la muchacha se alejó a trompicones por el patio del colegio.
-No comprendo que le hemos hecho – Sollozó Christine.
-Tranquila – Le calmó Naira – Estoy segura de que tiene que ser algo relacionado conmigo… Será mejor que hoy vuelva sola a casa, no aguanto más sus comentarios.
El timbre sonó.
[…]
Finalizadas las clases, Christine se acercó a la mesa de Naira.
-Bueno… nos vamos. Perdóname, intentare hablar con ella a ver qué puedo hacer…
-Tranquila Chris, hasta mañana.
Christine dio media vuelta y se alejó rápidamente hasta donde estaba Elena esperándole.
Naira se quedó unos instantes en silencio, suspiró y se levantó. Diluviaba. Las calles estaban inundadas y la tierra se había convertido en barro. A penas podía ver entre la espesura. La joven suspiró de nuevo.
-Iré a la biblioteca, a ver si amaina un poco.
Era normal que Christine escogiese a Elena por encima de ella. Naira era una extraña, recién llegada hacia apenas un año. Ellas en cambio se conocían desde secundaria, no podían considerarla amiga intima. Al llegar al pasillo en donde se encontraba la biblioteca, se encontró a su profesor.
-Buenas tardes profesor Fleening.
-Ah, hola Thonder, ¿ibas a la biblioteca?
-Sí, señor.
-Pues me temo que hoy no podrá ser. Por lo visto las calles se están desbordando y todo el mundo debe volver a casa. Tú deberías hacer lo mismo. Hasta mañana Thonder.
Y dicho esto, se fue.
Naira se acercó a una de las ventanas. Efectivamente, como había dicho el profesor, la lluvia había incrementado. La visión era totalmente nula.
-Genial… y yo sin paraguas.
La muchacha siguió mirando durante largo rato la lluvia repiquetear contra el cristal. Entre los empañados vidrios, podía distinguir distintas figuras correr apresuradamente entre las calles.
Repentinamente, se apagaron las luces.
-Debería darme prisa.
Bajó las escaleras rápidamente tanteando en la oscuridad y llegó a la puerta de entrada. Suspiró, se descolgó la mochila y corrió bajo la lluvia protegiéndose la cabeza.
De nada sirvió. Tras cinco minutos corriendo, estaba calada hasta los huesos, desorientada y tiritando. Sus pasos ya no eran igual de rápidos y no podía ver absolutamente nada.
Súbitamente, chocó con alguien que estaba parado en medio del camino.
-¡Lo siento mucho! – Gritó – No le había visto, disculpe.
-…¿Paliducha?
-¡¿Lower?! ¿Qué haces aquí?
-Volvía a casa, pero me he perdido – Debían elevar la voz a causa del ensordecedor repicar de la lluvia - ¿Y tú?
-¡¿Te has perdido, enserio?!
-¿Qué tiene de extraño? – Dijo Aiden ofendido.
-Nada, nada – Rió Naira - ¿Dónde vives? Intentaré ayudarte.
-No sé la dirección de memoria – El muchacho apartaba su moreno cabello del rostro para poder ver mejor a su compañera – Espera, creo que lo tengo apuntado en el móvil.
-No conseguirás ver nada aunque lo saques – Gritó la chica – Mi casa está cerca de aquí, vayamos allí y lo buscamos con más tranquilidad ¿Te parece?
Sin esperar respuesta, Naira asió la mano del empapado muchacho y le guió entre la densa lluvia. No podía vislumbrar nada, mas no lo necesitaba. Había caminado durante mucho tiempo por aquellas calles y las conocía a la perfección.
Tras cinco minutos de viaje a ciegas por los callejones de la ciudad, al fin llegaron a un gran bloque de pisos. Allí, refugiados de la lluvia, pudieron verse claramente por primera vez. Ambos estaban empapados y tiritaban incontrolablemente, los labios de Aiden habían adquirido un tono purpura y sus cabellos, normalmente perfectamente peinados, caían desordenadamente cubriendo gran parte de su rostro, era muy hermoso.
Aquel pensamiento hizo enrojecer a Narira.
-Bien – La chica temblaba de los pies a la cabeza – Muéstrame la dirección.
A pesar del frío y el entumecimiento, Aiden sonrió pícaramente y señalo su mano.
-Si no me sueltas, va a ser un poco difícil.
La muchacha, avergonzada, dejó ir la mano del joven.
-Hecho – Dijo – Ahora enséñame la dirección, me muero de frío…
Pero el chico no la escuchaba. Miraba a su alrededor con expresión confusa.
-¿Qué pasa ahora?
-Es que… - Dijo pausadamente – Yo vivo aquí.
Silencio.
-Como… ¿Cómo que tú vives aquí? ¿Estás seguro?
-Sí – Contestó. Su expresión se estaba convirtiendo en una gran sonrisa – Reconozco el edificio, yo vivo aquí. En el apartamento 34.
Naira aún no podía creerlo.
-¿Enserio… somos vecinos?
Aiden rió fuertemente.
-¡No me lo puedo creer! – Las carcajadas del muchacho resonaron en el vestíbulo - ¡La paliducha y yo vecinos!
-Pues nada – Dijo Naira subiendo las escaleras – Te dejo aquí con tu alegría.
-A partir de ahora podemos ir juntos al colegio – Susurró el muchacho en el oído de la chica – como una pareja.
-¡Vete a cagar Aiden!
-¡Oh! Has dicho mi nombre, me encanta….
Antes de que Naira pudiese abrir la boca para maldecir al chico, éste había abierto la puerta de la 34 y había desaparecido.
-¡Hasta mañana paliducha!
Naira quedó observando el rótulo del número 34 sin saber muy bien que pensar.
-Te odio Aiden Lower…
[…]

jueves, 6 de noviembre de 2014

Cruce de caminos: Capítulo 1

Bienvenidos un JUEVES al blog de Cephei!! Les sorprenderá ver que actualizo un jueves y no un domingo (bueno... conmigo ya no les sorprende nada...) y todo esto tiene una buena explicación:
Este fin de semana me voy de vacaciones *u* Bueno algo así como unas vacaciones... Y el domingo muy a mi pesar no estaré con ustedes :( Y bueno había pensado publicar el lunes pero como no quiero que me maten he pensado en darles una alegría y publicar hoy :)
Ya concluida esta introducción, pasemos a la presentación de nuestra NUEVA HISTORIA!!

CHAN CHAN CHAN!!!

Ya hemos terminado la primera temporada de Páginas en Blanco y por fin toca un merecido respiro. 
Esta nueva historia estaba pensada para tener unos dos o tres capítulos, pero bueno... se desmadró la cosa y al final tiene unos cuantos mas ya los iréis viendo jejeje
Antes de nada avisar que ES UNA HISTORIA DE AMOR, con cursiladas y cosas así... aviso para las personas que no gustan de éste género para que no haga falta que lean nada aunque a veces enganchan estas cosas je je je.
Se la debo dedicar a una amiga muy especial, que siempre me ha apoyado en esto de escribir y ésta hecha especialmente para ella!! Laura esto es para ti!!! 

Dicho ésto, os paso con este primer capítulo!!! Os espero el domingo que viene!! Pasad buen fin de semana!!
Sígueme, comenta, comparte y disfruta!!


“¿Conoces aquellos momentos en que sientes que lo tienes todo? La felicidad te embarga y parece que nada ni nadie puede hacerte daño. Todo es perfecto… Todo.
Hasta que te das cuenta de que es una ilusión. Lo que has querido creer es una gran mentira. El dolor vuelve y pierdes todo por lo que has luchado, lo que finalmente has conseguido tras tanto esfuerzo. Se puede perder tan fácilmente… en un abrir y cerrar de ojos. Es entonces cuando te das cuenta de que siempre has estado sola.”

Cruce de caminos: Capítulo 1


-¿Qué miras?
La voz de Elena penetró por los oídos de Naira, que giró su cabeza lenta y perezosamente para mirarla. La lluvia la adormecía.
-¡Despierta por favor! – Christine zarandeó a la joven, que seguía sin reaccionar – La clase está a punto de empezar…
Dicho esto, la puerta se abrió de par en par con fuerza y el profesor entró en el aula, saludando enérgicamente. Naira observó al hombre con parsimonia, mas las palabras de aquel tedioso maestro no conseguían perforar los muros de su mundo. Su cabeza estaba en otra parte, libre, irresponsable, deseosa de descubrir e imaginar. La monotonía le aburría, la escuela era algo insignificante. Ella no pertenecía a aquel lugar. Más allá de aquella cárcel había un magnifico mundo esperándole… y nada ni nadie podía evitar que cumpliera su sueño.
[…]
-El primer día de clases debería ser el último.
Sentadas bajo la sombra de un gran árbol, dos jóvenes muchachas gozaban de los últimos rayos del sol estival. Aquella calidez acariciaba sus rostros y les daba una sensación de tranquilidad impenetrable. La tercera niña, sentada entre las raíces del árbol y cobijándose de los juguetones rayos de luz, escribía rápidamente en una pequeña libreta.
-¿Otra de tus novelas? – Se burló Elena.
-Naira, deberías dejar de soñar despierta – La tercera chica se acercó y  le arrancó la libreta de las manos – Ya eres mayorcita, deberías salir, hacer amigos, buscarte novio…
-Christine – Le cortó Naira recuperando su preciada libreta de un manotazo – ¿Que tiene de bueno emborracharse, hablar con gente que ni conoces y atarse a una relación? Yo soy una mujer libre, no necesito novios.
Las amigas se miraron y rieron.
-¿Qué es tan gracioso?
-Nada – rió Christine – Me gustaría verte enamorada.
El timbre que indicaba el inicio de las clases sonó, ahogando las palabras de reproche de Naira.
-Vamos – Dijo Elena – El recreo terminó.
[…]
-Bien – El profesor repartía unas hojas de papel entre los alumnos – lo que os acabo de entregar son los horarios de… - Naira suspiró. Normas, material, horarios… El primer día de curso era siempre el mismo. - … y ciencias. Perfecto, finalizados los trámites iniciales, comencemos con las presentaciones.
Todos los alumnos miraron al profesor por primera vez.
-Disculpe… - La mano de Elena se elevó tímidamente - ¿A qué se refiere con presentaciones?
-Me refiero a “presentaciones”, señorita. Como pueden ver, este año contamos con muchos alumnos nuevos y lo más acertado en estos casos seria presentarse uno a uno para conocernos mejor. ¿No les parece buena idea?
El hombre, satisfecho de sí mismo,  miró a la clase con orgullo, esperando una gran oleada de aplausos por su increíble idea. Más ninguno de los muchachos allí presentes tenía muchas ganas de aplaudir, más bien miraban con odio al profesor…
-Ejem… - Carraspeó – Comenzaré yo para que tengan un buen ejemplo – Se levantó de su silla y alzó la voz – Mi nombre es August Fleening y tengo 57 años. Mis aficiones son coleccionar chapas y caminar por la montaña. Seré vuestro tutor este año, además de impartir las clases de lengua y filosofía. También me encargo del mantenimiento de la biblioteca. Mucho gusto.
August Fleening extendió los brazos y sonrió de tal manera que daba entender que había realizado una hazaña memorable. Sus alumnos por el contrario, se entretenían observando a una mosca que había entrado en el aula.
-¡Señores y señoras por favor! un poco de interés. – Se quejó –Bien, usted señorita – Señaló a una joven que se sentaba en la primera fila– Si es tan amable, por favor, preséntese a la clase.
La muchacha, avergonzada, se levantó muy lentamente y habló con voz temblorosa. Al finalizar, uno tras otro los alumnos fueron presentándose y, poco a poco, la vergüenza fue desapareciendo. Naira suspiró con resignación al ver que su turno se aproximaba. Echó una ojeada a su alrededor para intentar tranquilizar el sentimiento de nerviosismo que afloraba desde su pecho. Todos los alumnos miraban a su compañero, escuchando su presentación. Todos, excepto uno.
Uno de los nuevos alumnos que se sentaba a escasos pupitres del suyo la miraba. No sabía el que, pero algo en aquellos ojos aceitunados le ponía nerviosa.
-¡Siguiente! – Anunció el profesor.
La muchacha, con un sentimiento de haber firmado su sentencia, se puso en pie lentamente, sintiendo los ojos de todos sus compañeros en ella. Cogió aire y habló alto y claro.
-Mi nombre es Naira Thonder y tengo diecisiete años. Este es mi segundo año en esta escuela. Como aficiones podría decir… escribir y la música, supongo.
Silencio absoluto.
Su presentación había sido tan corta como concisa.
-Eh… - El profesor no sabía bien bien que decir – Bien… sí… eh…
-¿Puedo sentarme?
-Eh…  Sí claro – Titubeó el hombre, confuso – Siguiente por favor. ¿Quién es el siguiente?
-¡Yo mismo! – El joven desconocido que miraba a Naira se levantó enérgicamente – Mi nombre es Aiden Lower. Vengo de… aquí mismo supongo – Una oleada de risas inundó la clase – tengo dieciocho años y mis aficiones son los videojuegos, las películas de terror y el teatro. Me trasladé a este instituto porque oí que las chicas eran más guapas…
Antes de que el profesor pudiese replicar, sonó el timbre de salida, que ahogó las crecientes risas de los alumnos.
[…]
-Ese chico – Decía Christine – ése tal Aiden, está muy, pero que muy bien, además de ser gracioso, ¡y simpático!
Las tres jóvenes salían de clase apresuradamente. Mientras Christine y Elena charlaban animadamente, Naira las observaba con escaso interés. Caminaban juntas hasta un cruce cercano, donde se separaban y cada una seguía su camino. Aquel cruce era su punto de encuentro.
-Yo le encuentro un poco… creído.
-¡¿Pero qué dices Naira?! – Gritó de pronto Christine.
-Tampoco hace falta que te pongas así…
-Chris… - Susurró pícaramente Elena – Yo le conozco…
-¡¿¿¿COOOOMOOO??!!
Elena comenzó a explicar rápidamente una gran historia sobre su adolescencia, en la que conocía a Aiden Lower y juntos vivían una gran historia de amor imposible. Naira, lejos de interesarse, comenzó a observar su alrededor y a pensar una excusa para poder alejarse de allí lo más rápido posible.
-… Y en tercero de secundaria…
-Chicas – Dijo de pronto – Mirad, allí esta vuestro príncipe azul.
Las dos muchachas miraron hacia donde indicaba su amiga. Allá en el cruce, un gran grupo de niñas que chillaban y hablaban rápidamente, rodeaban al pobre y azorado Aiden Lower.
Elena y Christine corrieron decididas hacia el muchacho, entretanto Naira les seguía desde una corta distancia.
-¡Aiden! – Chilló Elena – Aiden, soy Elena Dawson, estuvimos juntos en la escuela primaria y hasta segundo año de secundaria. ¿Me recuerdas?
Al chico se le iluminó la mirada al ver una posible vía de escape.
-Disculpadme chicas – Dijo sin dirigirse a nadie en concreto – pero debo reunirme con una vieja amiga – Su voz provocadora hizo enrojecer a Elena.
Todas las niñas que le seguían miraron con odio a la pobre muchacha y se alejaron decepcionadas arrastrando los pies.
-No esperaba que te acordases de mi – Comentó Elena avergonzada.
-Lo cierto es – Aiden se acercó un poco más a la chica, lo que provocó que esta perdiera un poco el equilibrio – que no te recuerdo en absoluto, pero era la única forma de quitarme de encima a esas crías. Se han puesto verdaderamente pesadas.
La sonrisa de Elena desapareció y Christine abrió la boca sorprendida. El guapo, simpático y gracioso Aiden que todo el mundo admiraba había desaparecido.
-Si no fueses por ahí provocando, no tendrías la necesidad de quitarte a nadie de encima.
Aiden miró a la muchacha, que permanecía oculta tras sus dos amigas. Naira sostuvo su mirada, desafiante, mas no pudo soportarlo por mucho tiempo; aquellos ojos la ponían nerviosa.
-De ti sí me acuerdo – El muchacho apartó a las dos jóvenes, que aun le miraban con sorpresa, y se acercó lentamente con peligrosa voz – Eres… Nadia ¿Verdad?
-Naira.
-Eso – Cada vez se acercaba más – La chica que no le importa nada ni nadie.
-Yo no he…
-No era necesario decirlo – El joven rió – se ve desde lejos que te importa una mierda lo que piensen de ti. Me gustas paliducha, ¿puedo llamarte paliducha?
-Ni se te ocurra.
-Bueno, lo haré de todas formas – Aiden sonrió pícaramente y acto seguido miró su reloj – Debo irme, aun no he terminado de sacar cajas. Nos vemos paliducha.
Dicho esto, se marchó.
Las chicas quedaron largo rato en silencio, sin saber muy bien lo que acababa de pasar.
-Ha dicho… - Dijo Christine al fin – ha dicho que le gustas…
-¿Y tú te lo crees? – Gruñó Naira – Tan solo lo ha dicho para cabrearme.

Las muchachas se despidieron allí mismo. Elena permanecía inusualmente callada, mas aquello era una preocupación menor. Aun intentaba contener los latidos de su corazón.