Muy buenas mis blogueros y blogueras!!! ¿Como habéis pasado la semana? yo bien, aunque ahora estoy un poco malita :( Pero bueno eso no me impide publicar!!! Jejejeje
Hoy os traigo el capítulo dos de esta nueva historia corta no tan corta!! Espero que lo disfrutéis!! Poco a poco se irá desenvolviendo la trama :D
A ver si con vuestra ayuda, vuestros comentarios y apoyo podamos seguir creciendo poquito a poco!! Me gustaría que dieseis vuestras opiniones y propusieseis temas para escribir!! Muchísimas gracias por leer mis historias y espero que sigáis conmigo hasta el final!!!
Pasad buena semana y DISFRUTA, COMENTA, COMPARTE Y SÍGUEME!!
Nos vemos el próximo domingo!! BYE ;)
Cruce de caminos: Capítulo 2
Las semanas
pasaban lentamente. El verano se alejó y dio paso al húmedo y frío otoño.
-Brrr… -
Tiritó Christine. Se había refugiado entre dos troncos de un árbol – No puedo
creer que nos obliguen a estar fuera durante el recreo… Con lo calentitos que
pudiésemos haber estado en clase. Ni que fuésemos a quemar algo…
-Pero ellos
sí que se quedan dentro – Protestó Elena – No hay ni un profesor fuera, mira tú
qué casualidad.
-A mí me
gusta el frío – Comentó Naira – Lo soporto mejor que el calor.
-En ese
caso deberías quedarte fuera siempre – Ironizó Elena – Hasta en las horas de
clase si puede ser, le harías un favor a todos.
-No sé que
es peor, si tu cara o tu humor.
Elena
enrojeció de rabia, mas antes de poder replicar, Christine intervino.
-¿Se puede
saber que os pasa? –Gritó – ¡Lleváis semanas así! Elena ¿Por qué dices cosas
tan desagradables? Ella no te ha dicho nada…
Azorada por
aquel comentario, la joven se levantó.
-Ya veo que
aquí sobro. Me voy.
Pisando
fuerte, la muchacha se alejó a trompicones por el patio del colegio.
-No
comprendo que le hemos hecho – Sollozó Christine.
-Tranquila
– Le calmó Naira – Estoy segura de que tiene que ser algo relacionado conmigo…
Será mejor que hoy vuelva sola a casa, no aguanto más sus comentarios.
El timbre
sonó.
[…]
Finalizadas
las clases, Christine se acercó a la mesa de Naira.
-Bueno… nos
vamos. Perdóname, intentare hablar con ella a ver qué puedo hacer…
-Tranquila
Chris, hasta mañana.
Christine
dio media vuelta y se alejó rápidamente hasta donde estaba Elena esperándole.
Naira se
quedó unos instantes en silencio, suspiró y se levantó. Diluviaba. Las calles
estaban inundadas y la tierra se había convertido en barro. A penas podía ver
entre la espesura. La joven suspiró de nuevo.
-Iré a la biblioteca, a ver si
amaina un poco.
Era normal que Christine escogiese a Elena por encima de
ella. Naira era una extraña, recién llegada hacia apenas un año. Ellas en
cambio se conocían desde secundaria, no podían considerarla amiga intima. Al
llegar al pasillo en donde se encontraba la biblioteca, se encontró a su
profesor.
-Buenas tardes profesor Fleening.
-Ah, hola Thonder, ¿ibas a la biblioteca?
-Sí, señor.
-Pues me temo que hoy no podrá ser. Por lo visto las calles
se están desbordando y todo el mundo debe volver a casa. Tú deberías hacer lo
mismo. Hasta mañana Thonder.
Y dicho esto, se fue.
Naira se acercó a una de las ventanas. Efectivamente, como
había dicho el profesor, la lluvia había incrementado. La visión era totalmente
nula.
-Genial… y yo sin paraguas.
La muchacha siguió mirando durante largo rato la lluvia
repiquetear contra el cristal. Entre los empañados vidrios, podía distinguir
distintas figuras correr apresuradamente entre las calles.
Repentinamente, se apagaron las luces.
-Debería darme prisa.
Bajó las escaleras rápidamente tanteando en la oscuridad y
llegó a la puerta de entrada. Suspiró, se descolgó la mochila y corrió bajo la
lluvia protegiéndose la cabeza.
De nada sirvió. Tras cinco minutos corriendo, estaba calada
hasta los huesos, desorientada y tiritando. Sus pasos ya no eran igual de
rápidos y no podía ver absolutamente nada.
Súbitamente, chocó con alguien que estaba parado en medio del
camino.
-¡Lo siento mucho! – Gritó – No le había visto, disculpe.
-…¿Paliducha?
-¡¿Lower?! ¿Qué haces aquí?
-Volvía a casa, pero me he perdido – Debían elevar la voz a
causa del ensordecedor repicar de la lluvia - ¿Y tú?
-¡¿Te has perdido, enserio?!
-¿Qué tiene de extraño? – Dijo Aiden ofendido.
-Nada, nada – Rió Naira - ¿Dónde vives? Intentaré ayudarte.
-No sé la dirección de memoria – El muchacho apartaba su
moreno cabello del rostro para poder ver mejor a su compañera – Espera, creo
que lo tengo apuntado en el móvil.
-No conseguirás ver nada aunque lo saques – Gritó la chica –
Mi casa está cerca de aquí, vayamos allí y lo buscamos con más tranquilidad ¿Te
parece?
Sin esperar respuesta, Naira asió la mano del empapado
muchacho y le guió entre la densa lluvia. No podía vislumbrar nada, mas no lo
necesitaba. Había caminado durante mucho tiempo por aquellas calles y las
conocía a la perfección.
Tras cinco minutos de viaje a ciegas por los callejones de la
ciudad, al fin llegaron a un gran bloque de pisos. Allí, refugiados de la
lluvia, pudieron verse claramente por primera vez. Ambos estaban empapados y
tiritaban incontrolablemente, los labios de Aiden habían adquirido un tono
purpura y sus cabellos, normalmente perfectamente peinados, caían
desordenadamente cubriendo gran parte de su rostro, era muy hermoso.
Aquel pensamiento hizo enrojecer a Narira.
-Bien – La chica temblaba de los pies a la cabeza – Muéstrame
la dirección.
A pesar del frío y el entumecimiento, Aiden sonrió
pícaramente y señalo su mano.
-Si no me sueltas, va a ser un poco difícil.
La muchacha, avergonzada, dejó ir la mano del joven.
-Hecho – Dijo – Ahora enséñame la dirección, me muero de
frío…
Pero el chico no la escuchaba. Miraba a su alrededor con
expresión confusa.
-¿Qué pasa ahora?
-Es que… - Dijo pausadamente – Yo vivo aquí.
Silencio.
-Como… ¿Cómo que tú vives aquí? ¿Estás seguro?
-Sí – Contestó. Su expresión se estaba convirtiendo en una
gran sonrisa – Reconozco el edificio, yo vivo aquí. En el apartamento 34.
Naira aún no podía creerlo.
-¿Enserio… somos vecinos?
Aiden rió fuertemente.
-¡No me lo puedo creer! – Las carcajadas del muchacho
resonaron en el vestíbulo - ¡La paliducha y yo vecinos!
-Pues nada – Dijo Naira subiendo las escaleras – Te dejo aquí
con tu alegría.
-A partir de ahora podemos ir juntos al colegio – Susurró el
muchacho en el oído de la chica – como una pareja.
-¡Vete a cagar Aiden!
-¡Oh! Has dicho mi nombre, me encanta….
Antes de que Naira pudiese abrir la boca para maldecir al
chico, éste había abierto la puerta de la 34 y había desaparecido.
-¡Hasta mañana paliducha!
Naira quedó observando el rótulo del número 34 sin saber muy
bien que pensar.
-Te odio Aiden Lower…
[…]




Pues nada, aquí está otra vez la pesada de tu amiga, que por lo que parece es la única que comenta y no sé si es porqué nadie se anima a hacerlo o porqué nadie te lee, esperemos que sea lo primero porque sino se están perdiendo las historias de una gran escritora JÁ.
ResponderEliminarQue me encanta, por si no te lo había dicho aún, así que venga, sube ya el siguienteee!!
Divinas todas tus historias, sigue así preciosa! Llegaras lejos. Besotes ❤����
ResponderEliminarMe encantan !
ResponderEliminarEBR
Nice job! i hope the next episode, congratulations!!!!! :D
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