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lunes, 6 de octubre de 2014

Páginas en Blanco-1 Temporada: Capítulo 6

¡Bienvenidos/as otro DOMINGO! ¿EH? ¿Cómo que es lunes? ah vale...
¡Bienvenidos/as otro día mas al Blog de Cephei! Creo que estoy pasando un poco de las fechas... os pido perdón, estoy un poco liada con trabajos y estudios y no doy a basto... ¡Intentare cumplir con las fechas y si no pues no os preocupeis porque no pienso abandonaros! Un día u otro publicaré un nuevo capítulo... Bueno he de recordaros que ya estamos llegando al final de esta historia, espero que hayan disfrutado. Os daré un avance de la siguiente. Es una corta historia de amor. Y ya está, eso es todo jajaja :D Es broma tendreis mas avance en los proximos capítulos, tampoco quiero quitar la emoción de las sorpresas... Tambien he de decir que la segunda temporada de Paginas en Blanco tiene mucho que ver con la primera asi que seria bueno que os acordarais de bastantes detalles, si no, pierde la gracia.
¡Bueno muchas gracias por leer mi blog! De momento somos poquitos pero poco a poco vayamos creciendo! Gracias por leer.
Disfruten, comenten y síganme.
Hasta el próximo DOMINGO (Ahora si...)

Páginas en Blanco-Temporada 1

Capítulo 6

John se detuvo delante de la puerta de entrada, suspiró con pesadumbre.
Ya habían pasado tres meses desde el incidente con Rosa y Emily había empeorado.  Los desmayos y pérdidas de sangre eran más frecuentes y seguía sin poder moverse. Lo más insólito del asunto era la memoria de Emily. Ella no Recordaba nada de lo ocurrido anteriormente y olvidaba las cosas más sencillas, como la ubicación de las habitaciones o el día en el que residían, también preguntaba continuamente por Rosa. Emily se alojaba en casa de John entre tanto localizaban un orfanato para ella, su reciente enfermedad dificultaba la operación. Los encargados se debatían entre hospitalizarla o encerrarla en algún internado.
John entró en la antigua casa llena de polvo. Su aspecto era el mismo que meses atrás. Los muebles no se habían movido de su lugar de origen y en la chimenea aun se podían distinguir pequeños fragmentos de madera quemada.
Subió las escaleras con cuidado de que no se desmoronara ningún escalón. “Quiero leer el borrador”, había dicho, “Aquel que encontré en el dormitorio de Rosa”. ¿Cómo podía acordarse de algo así, si incluso olvidaba su propio nombre? John abrió la puerta de la habitación del final del pasillo del segundo piso cuidadosamente, chirrió. En la sala solo se podían distinguir tres muebles llenos de polvo y telarañas: una gran cómoda de madera, una pequeña cama con sábanas que tiempo atrás habían permanecido blancas, y una mesita de noche con un solo cajón. John echó una ojeada general al dormitorio para identificar algún papel entre el desorden. Nada. Examinó el interior de la cómoda. Vacío. Bajo la cama y entre las sábanas solo había agujeros y arañas. Finalmente, miró en el interior del cajón de la mesita de noche y para su sorpresa no había ni rastro de novelas ni borradores, únicamente una gran llave dorada permanecía oculta entre ropa interior vieja y calcetines desparejados. John asió la llave que, aún pasados los años no parecía haber envejecido, pues su brillo no había cesado pese a la capa de polvo que la envolvía. Esa llave abría la única puerta cerrada de toda la casa, lo sabía ya que Emily se lo había explicado incontables veces años atrás.
Haciendo de tripas  corazón, John deshizo sus pasos y se dirigió a una de las habitaciones laterales que había en el pasillo. Acarició con la mano la madera de la puerta y tocó suavemente la cerradura, compuesta del mismo material que el de la llave que retenía en su mano izquierda. La introdujo en la obertura y la giró hasta escuchar un “clic”, asió el pomo y la puerta se abrió, John entró en la habitación.
 Era oscura, pues no había ventanas ni lámparas. John extrajo de su mochila la linterna, esta le permitió ver lo que la oscuridad le prohibía, el contenido de la sala. La habitación se hallaba abarrotada de lo que parecían juguetes rotos y prendas de vestir de niña viejas y holgadas. John pudo observar, asombrado, que el estado de esa habitación era distinto al de las demás, pues se hallaba limpia y en perfectas condiciones e incluso ataviada de aquellos innumerables objetos, no parecía desordenada en absoluto. John se adentró un poco más en la estancia y pudo distinguir, en medio un montón de ropa y juguetes, dos grandes cajas de madera, ¿en su interior se encontraría lo que John buscaba? Una multitud de folios distrajo su atención, se acercó  para poder ojearlos. Todos los papeles eran viejos relatos que Emily no había terminado, entre ellos reconoció su última novela que él mismo había leído. Entre los borradores encontró uno el cual no reconoció, se percató de que las páginas estaban desordenadas y en la primera se podía leer claramente la palabra “olvidó…” John las ordenó con cuidado y comenzó a leer a la luz de la linterna. El titulo del borrador era “Páginas en blanco” y se asemejaba más a un diario que a una novela. Adelantó algunos capítulos hasta que localizó un nombre que le resultaba familiar. Retrocedió hasta el comienzo del capítulo:



“25 de Diciembre de 1949



Hoy Jenny…

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